Cursó sus primeras letras en el Instituto Cumbres de la Ciudad de México, donde Juan Diego Pons Díaz de León, nació el 12 de febrero de 1966 y a los diez años fue enviado a estudiar a Madrid, España, hasta que cumplió los 16 en que llegó a Cuernavaca. Entró al Tecnológico de Monterrey, campus Cuernavaca, a la carrera en Administración de Empresas. Siendo joven, nos cuenta con interés, cómo cambiaba la sociedad española en la transición del franquismo a la monarquía, cuando la población de pronto sintió el gran cambio entre un sistema conservador y represor a una sociedad libre y sin prejuicios.

Su mamá es Guadalupe Díaz de León Enchenique y su papá es don Jaime Pons Rivero quienes tuvieron cinco hijos: Jaime, Guadalupe, Luis, Juan y Jorge, el que sufrió un grave accidente del que poco a poco se va recuperando.

Estuvo en Los Ángeles California durante cinco años, donde trabajó en una fábrica de juguetes que exportaba a México. Era una subsidiaria de la firma Samsonite. Al llegar al País, abrió su propia distribuidora, la cual se especializaba en la venta de pelotas de hule de todos tamaños, las que se vendían a los grandes almacenes de toda la República, como Wal-Mart, las tiendas Blanco, la Comercial Mexicana, Aurrera y otras. Hasta la fecha, las pelotas siguen siendo los juguetes más vendidos en todo el País. 

En 1994 se vino la devaluación y la apertura de las fronteras, haciendo que la compañía cerrara antes de ir a la quiebra. Ese año lo mandaron llamar de las tiendas OXO para que trabajara como distribuidor de sus productos de juguetería, los que llegó a vender en casi todos los grandes negocios de la República.

Conoció a Ana González Ordoñez en 1993 en una fiesta familiar y la volvió a ver en la taquería de su propiedad, la que se encontraba cerca del trabajo de Juan. “Ese día yo entré por un taco y salí con una esposa” nos dice jocosamente. 

De 1994 a 1996, tuvo una tienda de antigüedades en la Ciudad de México.  Cuenta que ahí tenía la más importante exhibición y venta de puertas y portones del México de los siglos XVII, XVIII y IXX. Su hogar siempre fue Cuernavaca, como anticuario conoció a Rafael Laddaga Resendiz, quien tenía su negocio de antigüedades en la calle Gutemberg, a unos pasos de la Plaza de Armas. “Entablamos una muy buena amistad e hicimos varios negocios con las antigüedades hasta el fallecimiento de mi amigo Rafael”, recuerda con tristeza.

Su local de antigüedades se encontraba en San Ángel y cuando, en 1994 llegó la devaluación, saldó todo lo que tenía dentro del local. 

En 1995 consiguió el edificio de la calle Galeana esquina con bulevar Juárez, frente al Palacio de Cortés y en 1996 lo comenzó a reparar poco a poco por falta de dinero, pues se presentaron imponderables como, al tratar de efectuar las reparaciones planeadas, se les cayó el techo del segundo piso a un costado del local y casi tuvo que hacer todo el edificio de nuevo con lo poco que le quedaba, hasta que contrajo nupcias en 1998 a escasa una  semana antes de abrir su restaurante. Tienen una linda hijita de once años de edad. Hasta ese año pudo inaugurar el restaurante llamado: Casa Hidalgo. 

Anita, su esposa, lo ha acompañado en todos los negocios que ha emprendido. “Con el carácter que se carga, ella es quien los ha dirigido con mucho éxito” dice bromeando, pero sabemos que todas las bromas siempre traen consigo una verdad.

En octubre de 1999 un cliente del restaurante llamado George Gard, se acercó a la mesa donde se encontraba Juan y después de presentarse le preguntó  a boca de jarro, que si quería un hotel. Juanito pensó que era una broma y le contestó que sí. Entonces el señor Gard lo llevó a su nuevo negocio y le propuso que él lo trabajara y que las ganancias serían divididas al 50 por ciento. El hotel se llamó: Casa Colonial, que se encuentra en la calle Nezahualcóyotl  # 37 de Cuernavaca. 

Entre tanto, en 2010 creó la organización llamada “Pro Centro de Cuernavaca, A. C.”, cuya finalidad es hacerle promoción al Centro Histórico de ésta ciudad.

Durante su dirección el Hotel Casa Colonial estuvo entre los mejores hoteles del  Estado de Morelos. Al fallecimiento del señor George Gard, Juan siguió manejando el negocio, respetando el convenio frente a los herederos de su finado socio, hasta que entre ellos empezó un pleito familiar por la propiedad, el que aún persiste, por lo que Juan dejó el negocio en 2014.

El señor Juan Diego Pons fue Consejero de la Cámara Nacional de Restaurantes y  Alimentos Condimentados (CANIRAC), cuya función es la defensa de sus agremiados y el organizar a los restauranteros para dar el mejor servicio a su clientela y al turista en general, para que sigan visitando Cuernavaca. Es asesor y tesorero de la Sociedad de Hoteles de Morelos, “El Tesoro de Morelos”, cuya finalidad es cuidar que los de más alta calidad del “destino”,  tengan su marca registrada, los que son irrepetibles. 

Actualmente es miembro del Comité de Cámaras de Turismo en Cuernavaca; Dirigente del  Centro Histórico, Secretario de Turismo y Desarrollo Económico del Municipio de Cuernavaca y además está encargado de diez de las más importantes direcciones generales dentro del H. Ayuntamiento, entre las que se encuentran: Promoción Turística, Desarrollo Rural Sustentable, Fomento Agropecuario, Comercio, Industria, Dirección de Mercados, Fomento al Empleo, Licencias de Funcionamiento, Gobernación y Mejora Regulatoria.

Don Juan Pons es uno de los empresarios más carismáticos de la comunidad. Su conocimiento, su trabajo y su prestigio, le han dado un lugar relevante dentro de Cuernavaca.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
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