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Licenciada en Sociología ha entregado su vida al estudio de la problemática demográfica y poblacional. Estudiosa de la biblioteconomía ha trabajado en una de las más completas bibliotecas de México: la Daniel Cosío Villegas de “El Colegio de México”, magnifica profesora y amiga, es Elvia de la Vara Salazar.

Nació en Sonora el 12 de junio de 1962 en un pueblo de la sierra. Su padre fue don Hernán De la Vara Robles, agricultor, ganadero y presidente municipal de su pueblo. Y su mamá es la señora Salazar Estrada dedicada al hogar. Tuvo cinco hijos, siendo Elvia la mayor.

Estudió primaria y secundaria en su lugar de origen y llegó a la Ciudad de México a la casa de su tía Armida, conocida escritora de Cuentos para niños, quedándose a estudiar la preparatoria y luego regresó a Ciudad Hermosillo se inscribió en la carrera de sociología, obteniendo el título de licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma de Sonora a fines de los años noventa.

Nos cuenta que la Sociología explica cuáles son los diferentes comportamientos del ser humano, el estudio de la sociedad y los fenómenos colectivos e individuales de todas las actividades sociales.

 A la vez que estudiaba, trabajaba de bibliotecaria en el Centro de Investigación en El Colegio de Sonora en Hermosillo. Ahí laboraban varios compañeros de la Escuela de Antropología y conoció a Ricardo María Garibay quienes se hicieron novios, “comenzando un hermoso romance”, dice ella suspirando. Tiempo después contrajeron nupcias. Ricardo había llegado a Sonora a instalar una nueva Oficina Regional de la Dirección de Culturas Populares 

En 1990 llegaron a la Ciudad de México, Elvia comenzó a trabajar en la biblioteca de El Colegio de México y Ricardo en la Dirección de Centros Indigenistas. 

Cuenta que su trabajo en Biblioteconomía es muy interesante, pues se topa con que la biblioteca, Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México es una de las más avanzadas del País. Tiene una base de datos muy amplia, libros electrónicos por título o por área temática, hemeroteca y un cúmulo de libros con todo tipo de información.

Después de siete años de vivir en la capital, a Ricardo le ofrecieron un trabajo en Cuernavaca sobre las culturas indígenas. Construyeron su casa. Elvia, en 1999 ingresó a trabajar al Centro de Investigación en Salud Pública, donde se ha adentrado en el estudio de la sociología e imparte clases en esta materia. Hasta la fecha, ahí continúa trabajando.

Tiene una cátedra sobre el tema de Demografía. Esta se encarga del estudio del Desarrollo Poblacional, Fecundidad, Migración, Densidad de población, Mortalidad, nacimientos, etc., para conocer la estructura de la población de cualquier entidad.

Explica que los problemas se presentan en especial en los países del tercer mundo, en que el crecimiento demográfico se vuelve negativo al no haber fuentes de empleo, una sobrepoblación familiar, una economía endeble y los abismos socioeconómicos de esos países, mientras los más desarrollados manejan mejor su crecimiento poblacional.

Este trabajo nos enseña la cantidad, el aumento y el tipo de estructura para poder planificar lo que se debe esperar del mismo. Por ejemplo, el problema que se presenta en el mundo entero, donde la población de adultos mayores está rebasando las expectativas que se tenían sobre el promedio de vida de hace algunos años.

Las actividades cotidianas de Elvia, son: caminar y correr; desde hace varios años toma clases de Yoga, que le han servido, “no sólo de relajamiento y ejercicio sino como como una forma de vida”. En 2003 cursó un posgrado en Estudios de Población en la UNAM de Morelos, y nos sigue aclarando que a principios del siglo XX el promedio de vida occidental era de 50 años para los hombres y de 60 para las mujeres,  y hoy en día para los hombres es de 78 y para las mujeres es de 80, por tanto, el hombre debería jubilarse a los 70 años y la mujer a los 65. En ciertas sociedades los adultos mayores, superan en número a los jóvenes, por ejemplo en Francia, China y los países del norte de Europa. 

En China, la pareja que en los años 50 del siglo pasado tenían más de un hijo, era castigada por el Estado. Desde el año 2000 se implementó una política poblacional, la cual dice que en ciertas regiones del País es permitido tener 2 o más hijos, porque la población registra un alto porcentaje de gente mayor y se han quedado sin juventud productiva.

En Francia sucede algo similar. Sin embargo el estudio demográfico, dice Elvia, nos enseña que la migración del norte de África y del Medio Oriente, ha desbalanceado la densidad poblacional, en cuanto a que la pareja francesa sólo tiene uno o dos hijos, los africanos de tres a cuatro vástagos y los musulmanes de Asia y Medio Oriente, procrean de ocho a diez hijos, por razones culturales y tribales.

En los países nórdicos el promedio de vida es mayor y han implementado trabajos que el hombre y la mujer pueden desarrollar cinco o diez años más que en el pasado reciente. Y a los jóvenes les han puesto una mayor atención, alargando sus planes de estudio con becas y otras opciones más allá de la preparatoria o la universidad.