Cursó sus primeros estudios primarios, igual que la preparatoria y la universidad en la UNAM en la Ciudad de México donde se recibió de Médico Cirujano. Ahí hizo su posgrado en la especialidad en anestesiología en el Centro Médico Nacional donde se recibió en 1983.
Alfonso hizo su Servicio Social en Zinacantepec, EDOMEX, a las faldas del Nevado de Toluca. Se fue a trabajar al Centro Médico Nacional como residente durante tres años. Nos recuerda que el Centro Médico Nacional después fue Centro Médico La Raza y hoy en día es el Centro México Nacional Siglo XXI. Terminó su trabajo en febrero de 1983 y en marzo del mismo año llegó a Cuernavaca a una plaza en la clínica número 1 del IMSS.
Si bien el Instituto Mexicano del Seguro Social fue inaugurado en 1943 por el presidente Manuel Ávila Camacho, en que el encargado era don Vicente Santos Guajardo, no fue sino hasta 1944 que comenzó a funcionar como nosocomio. De ahí que la Clínica 1 del IMSS en Cuernavaca lleve el nombre de: “Doctor Ignacio García Téllez”, quien fue su primer Director General.
Le preguntamos qué era lo que más le gustaba de su trabajo y contestó que todo, que él trabaja con los médicos oftalmólogos, en cirugías para grandes y chicos, y en todos casos en los que se le requiera. “Hay varios tipos anestesia, continuó diciendo: la anestesia general por vía intravenosa o por un tubo a través de la nariz o la garganta; la anestesia por bloqueo interescalénico; se usa para que pierda la sensación en la pierna o el brazo”. Explica, “que la anestesia intravenosa es para lo mismo pero para una cirugía más delicada, la anestesia local para adormilar procedimientos quirúrgicos menores, como la dentadura o una biopsia, la que no se siente dolor pero sí un poco de presión, la anestesia de caudal (o silla de montar) para perder la sensación en los glúteos, la cadera o la entrepierna; ésta se usa para hemorroides y también para cuando la mujer acaba de dar a luz.
Es posible que también le administren otro medicamento que le ayude a sentir sueño y relajarse durante la cirugía”.
Explica que existen algunos riesgos menores como el que al volver en sí después de la cirugía le puedan dar náuseas por la anestesia o que tenga alguna consecuencia por algún problema cardiaco que no se lo haya notificado al cirujano. Por eso el anestesista debe aclararlo con el médico cirujano, con el paciente y con el médico anestesista, concluyó.  
Alfonso Sánchez Arce nació en la Ciudad de México el 9 de diciembre de 1952. Su papá fue el prestigiado médico don Alfonso Sánchez y su señora madre, doña Carmen Arce quienes tuvieron cuatro hijos. Poncho. Como le dicen sus amigos, Jugó futbol teniendo como compañeros de secundaria a René Delgado Ballesteros, exdirector Editorial del periódico Reforma, a su hermano Cesar, a Federico Silva, escultor como su padre Federico Silva Muñoz, a la escritora Susana López Aranda, hija del actor Ignacio López Tarso y hoy Coordinadora Internacional del Fondo de Cultura Económica. “El libro más reciente de Susana se llama ‘Hablemos de teatro’”.
Alfonso comenzó a laborar en Cuernavaca y contrajo nupcias. Tiene tres hijos: Gabriela, Alejandra y Rodrigo.
Recuerda que cuando llegó a recoger a Rodrigo a la salida del Colegio London y el niño no estaba. Lo buscaron por toda la escuela y a punto de llamar a la policía, una señora les dijo que estaba segura de haberlo visto formarse con su hija en el grupo de niños mayores que iban a al recién inaugurado restaurante Macdonals de Plaza Cuernavaca. Llamó al negocio y ahí estaba. Fue por él y todos los involucrados en la escuela, se quedaron con su descarga de adrenalina. Rodrigo lo cuenta a carcajadas.
Gabriela es Diseñadora Industrial y vive en Holanda. Hace poco, el gobierno de México publicó un libro que se llama: “Cien talentos mexicanos”, donde Gabriela está incluida; Alejandra estudió Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico de Monterrey y trabaja por su cuenta para empresas de publicidad y en su propio despacho y Rodrigo es Piloto Aviador, trabajando para la compañía Duncan Aviation en los Estados Unidos.
Después de casi veinte años, el doctor Sánchez Arce, fue llamado en el año 2000 por el gobernador Sergio Estrada Cajigal con quien trabajó todo el sexenio. Al ser presentado con su hermano Sergio, su amiga María Antonieta Estrada Cajigal y su esposo Ernesto Esponda, fueron clave para su futuro, al igual que el doctor Antonio Campos Rendón, Secretario de Salud en el Estado a quien le está muy agradecido por su amistad y ayuda dentro de la actividad que Alfonso pudo desarrollar.
Continuó dos años más con el gobernador Marco Adame, como titular de la Unidad de Servicios de Salud del Estado de Morelos y como representante del Gobierno del Estado de los Consejos Consultivos Delegacionales del IMSS y del ISSSTE. Estuvo trabajando durante treinta años dentro del Instituto del Seguro Social.
 “Fue una época apasionante en la saqué tantas experiencias que disfruté y de ella tengo muy buenos recuerdos de mi relación en el IMSS y en el Gobierno”, nos dice.
Durante mucho tiempo su afición fueron las carreras de Maratón especialmente las de la Ciudad de México, las que corrió desde 1989 hasta 1992, de 43 kilómetros con 195 metros. (Antes era de 43 Km, pero en la olimpiada de Londres la Reina de Inglaterra pidió que el maratón pasara frente a su balcón del Palacio de Buckingham y se sumaron los otros 195 metros).
Sus compañeros son: El doctor Otto Solórzano Alonso, su amigo desde la escuela durante toda la carrera que hicieron  juntos; el oftalmólogo Raúl Montiel Espinoza, el licenciado José Lara García y varios más.
Hombre reservado, ha estado entregado a la educación de sus tres hijos a quienes ama profundamente; a su trabajo de Médico Anestesiólogo, del que es sumamente cuidadoso y puntual, de su actividad deportiva, la que continúa efectuando como ejercicio y además buen amigo, es el doctor Alfonso Sánchez Arce, quien es reconocido y respetado en el área de la medicina y por toda la ciudadanía cuernavacense.

En familia. El doctor Alfonso Sánchez rodeado de sus tres hijos.

El hogar. El Médico anestesista Alfonso Sánchez Arce en el jardín de su casa.

 

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabi[email protected]