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Su esposa es Sofía Hilda Pineda Medero, a quien conoció en el Instituto de Educación Básica y contrajeron nupcias en 1985 en la iglesia de Tercer Orden. Procrearon dos hijos: Carlos y Carla Sofía. Sus padres fueron Enrique Ayala Origel, médico general y su mamá Evertina Arellano Torres, ama de casa. Carlos nació un 10 de enero en Puente de Ixtla, Morelos. Estudió en la Ciudad de México desde la primaria, después en la escuela para maestros, hasta que terminó la carrera de profesor de Educación Secundaria. 

Nos cuenta que en su juventud le atraían casi todos los deportes pero en especial el básquetbol y el karate. Vivía a unas cuadras de la Cárcel de Lecumberri y los jóvenes del barrio eran muy bravos, por lo que un día lo invitaron a conocer a toda la pandilla y Carlos complacido aceptó. Cuál no fue su sorpresa que lo hayan rodeado y dijeron que para ser del grupo se tenía que pelear con alguno de ellos. Carlos se enfrentó al líder, le dio una patada y le pegó en la cara. Los demás lo iban a golpear, pero el “jefe” paró la pelea y le dio la bienvenida. Se inscribió en la Escuela Mexicana de Karate-Do en la avenida Insurgentes, donde estuvo entrenando mientras estudiaba en la UNAM. Nos explica que el karate le enseñó cómo evitar un pleito y que la práctica del karate, más que una defensa o un ataque, es una forma de vida.

Como jugaba bien al futbol, fue incluido en el  equipo grande de la colonia. Poco después se separó del grupo y formó su propio equipo con el que se presentaron en toda la ciudad y luego en los estados. Dice que hasta ganaron un torneo en la Ciudad de México.

Se inscribió en el Instituto Politécnico Nacional y al siguiente año se cambió a la Universidad Autónoma de México (UNAM), recibiéndose como Licenciado en Derecho, en la Facultad de Derecho de la Universidad  Nacional Autónoma de México.

Mientras Sofía Hilda estaba dando a luz a una preciosa niña, su hijo Carlitos y él comenzaron a buscarle nombre adecuado, pues éste sería para el resto de su vida. Entre los dos, decidieron ponerle el nombre de ambos padres, por lo que ahora se llama Carla Sofía, del cual Carlita está muy orgullosa. A los 21 años de edad, su hijo Carlos ya terminó dos carreras sobre Sistemas Computacionales y una licenciatura en inglés en el Colegio Morelos. Mientras Carla Sofía está estudiando en la Universidad La Salle.

A Sofía Hilda y a su esposo Carlos les encantan las fiestas y no dejan una oportunidad para ir a bailar, en especial, sin faltar a los bailes de gala y también son asiduos asistentes al teatro, siempre atentos a que se presente alguna obra. 

Sofía Hilda impartió clases de educación primaria en varios planteles aún después de casada, pero el amor por sus hijos y el cuidado en su educación hicieron que ella prefiriera quedarse en su casa.

En 1981 terminó la licenciatura en Derecho y Ciencias Sociales en la UNAM y con sus carreras de abogado y de profesor de escuela, trabajó en la Secretaría de Educación Pública como docente en dos secundarias durante dos períodos y después Coordinador Administrativo de todas las secundarias de su sección.

En 1980 regresó a Cuernavaca a trabajar a la Delegación General de los Servicios de Educación Pública del Estado y ese mismo año fue adscrito al Departamento Técnico de Planeación Educativa donde ocupó varios cargos, entre ellos fungió como Jefe de Adquisiciones, Coordinador del Departamento Técnico de Preparatorias Federales por Cooperación. Secretario particular del Licenciado Benítez, de la Subdirección General y luego Jefe del Departamento de las Escuelas Normales del Estado. En 1995 coordinó un programa de Bibliotecas Presidenciales a nivel nacional. En ese tiempo ayudó a varias escuelas de educación preescolar hasta educación superior incluida la UAEM.

 A Carlos y a otros dos profesores los enviaron a Guadalajara donde se hospedaron en el hotel El Tapatío. Ahí los coordinadores se concentraron para echar a andar El Programa Nacional de Alfabetización en todo el Estado de Morelos.

Aparte de su trabajo dentro de la Educación, ha participado en varias organizaciones en el  Estado de Morelos, como lo son: Tribunos, Literatos, Historiadores y Artistas; en el Grupo Morelos Cuahunáhuac, en el Grupo Identidad, en el grupo Empresarial Morelos, el Grupo de ex alumnos de la UNAM y asiste a clubes Rotarios, sin ser miembro activo de ninguno de ellos.

Pertenece a La Asociación Nacional de Locutores de México, en la calle de Praga No. 40 en la colonia Juárez de la Ciudad de México, a cuyas reuniones ocurre mensualmente.

Gracias a sus actividades deportivas se apartó de un ambiente agresivo. Nos cuenta que en aquella ocasión una pandilla de otra colonia les faltó el respeto a sus padres y en ese momento llegaron sus amigos y la emprendieron a golpes contra esos tipos, a quienes casi mandan al hospital. Pero aún con ese ambiente tan difícil, aprendió a conocer la amistad, el respeto, pero en especial la lealtad entre los compañeros y las relaciones con sus semejantes.

Con sus padres había una comprensión y solidaridad junto con el resto de la familia. Cierto que había una fuerte dosis de firmeza, pero también existía cariño y respeto entre todos, que ha logrado que él mismo repita esa forma de ser. Carlos Ayala Arellano se jubiló de la SEP en 2009. Hoy en día está lleno de actividades altruistas. Es un hombre inquieto, tiene un local y quiere comenzar un nuevo negocio, ya que no puede dejar de ser un hombre de trabajo, un entregado padre de familia y un ciudadano ejemplar. 

Semblanzas de morelos
Rafael Benabib
[email protected]