Biólogo, torero, con una Maestría en Ciencias de la Arquitectura, profesor en la UAEM y en la IBERO, experto en Medio Ambiental enamorado de Cuernavaca, nació en Tijuana, Baja California el 9 de agosto de 1954. Su padre fue el doctor Luis García Sierra y su mamá Virginia Cárdenas Sánchez, anestesista de profesión en el Hospital Civil de Tijuana. Llegó de vacaciones a Cuernavaca en 1968 con su tío Francisco Córdova “después de venir del desierto, vi el vergel que era Cuernavaca y decidí quedarme aquí”, nos dice. Su esposa es María Elizabeth Cordero Cordero, quien es su brazo derecho en la consultoría que ambos trabajan en la Empresa Sistemas Ambientales, la que trata: Impacto, Riesgo Ambiental y Ordenamiento Ecológico del Territorio. 

Procrearon dos hijos: Omar, quien es Sicólogo y Luis Carlos Arquitecto. El Biólogo Luis Carlos García Sierra Cárdenas, proviene de una familia aficionada a los toros. Su padre fue novillero, así como sus dos hermanos mayores. Esa fue la razón para llegar a la Capital del Toreo que es la Ciudad de México, ya que a él, como al resto de la familia les gustaba la fiesta brava.

Hizo sus estudios de la preparatoria en la UAEM y se recibió en la Facultad de Biología junto con sus prácticas de toreo. Anduvo de novillero durante siete años en el Lienzo del Charro y en los cosos y tientas en la Ciudad de México. Interrumpió sus estudios para internarse de lleno a la tauromaquia. Como todo en la vida hay que tener actitud y aptitud. Una noche, platicando con el novillero Rafael Galán, después de haber toreado en la Caletilla de Acapulco, en Tlaxcala, Puebla y otros lugares, sintió el deseo de seguir estudiando. 

Se inscribió en la Escuela de Ciencias Biológicas donde estuvo de 1979 a 1983, cuando la Escuela se encontraba en la avenida Morelos. Al terminar su carrera, el Maestro en Ciencias, Rafael Monroy Martínez lo invitó a colaborar con él en el laboratorio de SELVAS MÁGICAS CADUCIFÓLIAS, donde trabajó cerca de diez años. El Maestro Rafael Monroy fue su director de tesis: “Un Estudio de Poblaciones de Venado Cola Blanca de la Sierra de Huautla”. De ahí pasó al Laboratorio de Mamíferos Silvestres del Estado de Morelos, que dirigía el al maestro Salvador Santillán Alarcón, en el que Luis Carlos trabajó quince años hasta su jubilación. 

Se dio cuenta que había que darle a este trabajo un sustento académico y entró al posgrado de la Facultad de Arquitectura, de la cual la Maestra Isabel Vargas era coordinadora de la Maestría en Ciencias de la Arquitectura con especialidad en Urbanismo. Por azares de la vida comenzó a colaborar en la elaboración de Estudios de Impacto Ambiental en la empresa “Ambiente y Ecosistemas”, hasta que decidió formar su propio grupo. Actualmente trabaja en su empresa “Sistemas Ambientales”. Nos dice que la UAEM es su segunda casa y que le entristece el recordar sobre los problemas político-económicos por los que está pasando.

Se acuerda del maestro Montero en matemáticas, de Federico García en física, de la maestra Alfonsina en química, de quienes se expresa con cariño y agradecimiento.

En una ocasión su amigo Enrique Torres Sagatón le dijo que lo invitaba a una corrida de toros en el CERESO de Atlacomulco, donde iban a estar varios toreros, pero él fue el único que se presentó. Cual no fue su sorpresa que en lugar de toros comenzaron a salir puros cebúes; se echó a reír pero tuvo que torear a los animales porque en eso había quedado. Los internos del penal lo ovacionaban desde el segundo piso, mientras Luis Carlos les pasaba el capote por la cara, cuidándose de un pisotón o alguna cornada. Los ayudantes sacaban a uno y metían a otro.

Ya de salida un guardia le llamó diciéndole que el director del penal quería hablar con él. Llegó muerto de miedo, pero el director lo estaba esperando con el dinero que iba a repartir para los toreros entregándole toda la cantidad.

Está escribiendo un estudio sobre la tauromaquia en Morelos, de lo que ´él tiene mucha información sobre el tema taurino en nuestra entidad. Al preguntarle si va a escribir un libro sobre la historia, contesta que hay mucho escrito sobre la tauromaquia y sólo hay que recordarla y reunirla. Sus amigos siempre fueron, Cesáreo Medina, Humberto de la Peña, Guillermo Cota, el matador Rafael Sandoval, quien tomara la alternativa en “Las Ventas” en Madrid, formaron La Peña Taurina Morelense “La Legua”, siendo su primer presidente Cesáreo Medina.

Nos explica que los ecosistemas estudian las áreas con cierto tipo de vegetación e incluye: la fauna, los suelos, la geología, el clima y varios aspectos más. La finalidad de estos estudios son el manejo y conservación del medio ambiente. Él dice que hay que evitar la tala de árboles, cerrar las minas, en especial las de carbón que expiden el dióxido de carbono, tender vías de ferrocarril eléctricas por todo el País, hacerle ver al ignorante de Trump y a su camarilla que la vida del ser humano es más importante que sus venenosas minas de carbón 

Dentro de su trabajo docente impartió la asignatura de Impacto Ambiental durante quince años en la UAEM y en la Universidad La Salle, Arquitectura de Paisaje en la Facultad de Arquitectura.

Don Luis nos comenta que nunca quiso trabajar para el gobierno, pues ha entregado su vida y sus conocimientos a la Universidad y a sus propias investigaciones. Sin embargo, ha desarrollado algunos proyectos para el estado y el municipio a través de clientes particulares, quienes a su vez los ofrecen a las distintas instancias gubernamentales o a proyectos privados de amplia envergadura, como construcción de carreteras, desarrollo urbano con altos niveles de planeación para cualquier estrato socioeconómico y sus consecuencias con el resto de su entorno.

El Biólogo Luis Carlos García Sierra Cárdenas nos sigue enseñado de la importancia que el medio ambiente tiene en nuestras vidas, es un gran ser humano y una persona entregada a sus investigaciones y al trabajo, por lo cual los morelenses le estamos agradecidos.

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