Reconocido fundador de los equipos más importantes de futbol americano, el mejor entrenador que en ese deporte tiene Cuernavaca. Diplomado en Política Económica, Administración y Comercio Exterior en la UNAM y la UAEM, es Arturo Aldave Trulín a quien trajeron a Cuernavaca al tercer día de su nacimiento en 1954. Toda su familia es de esta ciudad desde 1922 en que llegaron los Trulín y luego los Aldave. Su abuela Isabel Aldave (Chavelita) tuvo cuatro hijos: Porfirio, Roberto, Rodolfo y Arturo, el que se casó con la guapa señorita de reconocida familia cuernavacense, Guadalupe Trulín Flores. Procrearon a Arturo Aldave Trulín, el que tiene cuatro hijos: Andrea, Alejandra, Arturo y Luciana.

Estudió en el kínder Resurgimiento, en la escuela Evolución, en la secundaria Federal 1 y en la preparatoria IME con los profesores Gualberto Castañeda y Raúl Villavicencio.

Acompañaba a su padre al beisbol, al futbol americano y a todos los deportes que podían. “Mi padre quería que fuera militar como él y mi abuelo, pero yo preferí estudiar economía en la UNAM”, nos dijo.  Se llevaba muy bien con sus padres, ambos tan cariñosos y ella es un amor. Se acuerda de la seriedad de su abuela Chavelita y como luego se reía.  

Tiene tres diplomados: en Política Económica en Gobierno, Poderes y Administración y el tercero en Comercio Exterior. Fue uno de los empresarios a la firma del Tratado de Libre Comercio, enviado por el gobernador Antonio Rivapalacio López y representando a la fábrica de uniformes La Providencia, que proveía los uniformes del gobierno del Estado. Arturo era Director de Programas en la Secretaría Económica con Isidora Trueba su titular.

En 1989 le propusieron trabajar para la compañía de cacahuates MAFER. Tuvo año y medio de entrenamiento. Nos dice que él traía el cacahuate de Chiapas, de la Ciudad León en Nicaragua, del Estado de Oklahoma y parte del Estado de Morelos.

Artruro fue distribuidor de cacahuate en todo el estado; entregaba al mayoreo en tiendas de conveniencia: (Farmacias, tiendas de abarrotes y almacenes de autoservicio. 

En 1993 don Alfredo Pedrosa de MAFER, lo nombró representante internacional de la compañía y cubría Centro América y el Caribe por parte del señor Ballontín, Gerente Comercial de Mafer. Se conectó con Bancomex y con empresarios de todo México. Nos cuenta que llegaban a algún país, los recibía el embajador, les daban una cena y al día siguiente tenían la presentación ante las autoridades y los medios.

De ahí la Cámara de Comercio les tenía mesas de trabajo para que cada quien exhibiera sus productos, hacían su prueba de la mercancía de cada exportador. Y los compradores se desplazaban a México para hacer sus propios pedidos.

Cuenta que en San Pedro Zula, Honduras se fue la luz durante quince horas y las bandas del aeropuerto no trabajaban, siendo él, el único que llevaba bolsas de plástico, las cuales se rompieron, regándose el cacahuate por todos lados. Tuvo que esperar un día entero para que la compañía enviara otras muestras y fue el último en hacer su presentación.

Nos explica que el cacahuate MAFER es largo de dos almendras, clase Virginia de diferentes calibres.

Se hizo representante de Aceite Texaco, a la vez que Secretario de Fomento Deportivo del PRI Estatal con el profesor Rubén Román Sánchez, siendo secretario Jorge Meade. Fue Delegado Municipal en la Benito Juárez que cubre el área céntrica de Cuernavaca.

En 1992 se fue a Cuba a vender cacahuate para las confiterías en la Expo-Cuba, quedándose unos días más de vacaciones y no recuerda que hacía ahí, nos dice vacilando. Viajó varias veces a Cuba a entregar cacahuate más pequeño y económico.

Ya en Morelos participó en un proyecto para sembrar cacahuate en la zona sur del estado, en Mazatepec, Coatlán del Río y otros. Se encontró  con Donasiano Toledo; él lo presentó a los ejidatarios a quienes les daba la semilla y después de cosechar el cacahuate se los compraba a mejor precio que otros. En ese trabajo duró dos años; al mismo tiempo adquirió una beneficiadora en Mazatepec, donde se pelaba y seleccionaba el cacahuate listo para empacar y enviar a MAFE en la Ciudad de México.

De niño le gustaba el soquer (soccer en ingles), pero su papá jugaba futbol americano en el equipo del Colegio Militar donde él estudiaba y es por eso que a Arturito le entró el gusto por ese deporte, pero en Cuernavaca casi nadie jugaba futbol americano. En la calle se comenzaba a jugar “tochito” y en varias ocasiones sacaba las camisolas de su padre de la selección del Colegio Militar y se las devolvía todas destrozadas. Entre los que jugaban estaban, Enrique y Carlos Lupián, Roberto Priani y Manuel Ojeda, quien ahora es jugador profesional en la Universidad de Monterrey. 

Se organizó un torneo de Tocho Tlaqueado en Recursos Hidráulicos, donde jugaba el equipo de la colonia de los maestros, en el que estaban Jorge y Carlos Gordillo, Carlos González, Toño Rentería, Salvador Trulín y Jorge Álvarez. Había otros equipos, como el de la Cruz Roja con Carlos Cabrera y muchos más; el equipo Miguel Salinas con Carlos Lupián, Manuel Ojeda, Víctor Vázquez Cordova, Julio González y Arturo Aldave Trulín de 1968 a 1970. 

En 1972 Víctor y Julio trajeron un torneo de Tocho Tlaqueado a la UAEM quipo de intermedia de la UNAM de “Ciencias Químicas”, contra “Los Gallos de Contaduría”. En 1975 nace un torneo de Tocho de la UAEM. Competían: Arquitectura, Ciencias Químicas, La Cruz Roja, la Colonia de los Maestros y la preparatoria uno, donde Arturo jugaba (resultando campeón). Los futbolistas estaban equipados por el INDE y por el Gobierno del Estado.

En 1977, Jorge Meade lo invitó al equipo “Mandriles de la UAEM y en 1978 tuvieron su Primer Torneo Nacional, ganando ese campeonato.  Nos cuenta que en 1979 formó el equipo de futbol americano llamado “Chivigunes” de la preparatoria dos en Altavista. Se llevó a algunos de ellos al Colegio Morelos, donde muchos jóvenes estuvieron entrenando y en 1980 nació el equipo juvenil doble A del Colegio Morelos de Cuernavaca, con treinta hermosas porristas que no dejaban que los muchachos entrenaran bien por tenerlos siempre distraídos. Siguieron jugando y ese año lo invitaron a ser entrenador del equipo “Los Jaguares” siendo el coordinador de todas las categorías de Cuernavaca de 1979 a 1982. 

Con el gobernador Adame y Salvador Sandoval el Director General del Consejo Estatal de Seguridad Pública, Arturo fue coordinador de la zona subponiente. 

Con el presidente Martínez Garrigos, fue nombrado sub director del DIF municipal y Director General en Administración Pública del Municipio y Participación Ciudadana. A los 50 años de edad.

A Arturo se le presentó un ataque cerebral por tanta presión en el trabajo, del que, gracias a su amor por el ejercicio y al cuidado de su alimentación y de su atención médica, se recuperó totalmente. Y al preguntarle que hizo para recuperarse por completo, contestó que la mejor medicina es dormir bien y comer lo adecuado.  Arturo se jubiló en 2011 y después de 14 años, ha continuado con su verdadera afición y trabajo que es el de seguir siendo Entrenador (coach) de futbol americano.

En 1974 formó el equipo “Iguanas de Zacatepec”, “Mandriles de la UAEM, “Jaguares de Cuernavaca”, “Broncos de Cuernavaca”, “Falcons”, “Legionarios de la UNITER”, “Mandriles de Cuautla”, “Auténticos Venados”, “Borregos del Tec de Monterrey” y otros cuatro más.

Arturo Aldave Trulín ha sido 40 años entrenador de futbol americano y campeón en todas las categorías. Hombre calmado, firme frente a sus jugadores y con un futuro promisorio, es un gran amigo, además de amar a su querida Cuernavaca.