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Inteligente y preparada, licenciada en enfermería de primera línea, maestra normalista de jardines de niños por más de medio siglo, maestra y actriz de teatro experimental, gran esposa y enamorada de su trabajo como madre, líder magisterial y magnífica amiga, es la maestra Alicia Montero Yáñez quien llegó a Cuernavaca desde su pueblo Tetela del Volcán y contribuyó a conseguir las prestaciones que la federación le daba a sus trabajadores, nació el cinco de septiembre de 1937. 

Sus tíos la adoptaron cuando tenía tres años de edad, por lo que ellos siempre fueron sus verdaderos padres. Él era el conocido maestro, don Fausto Montero, quien era maestro de matemáticas en la universidad y Director de las oficinas de Catastro y su mamá, Adela Montero Yáñez. Estudió la primaria en la Ciudad de México.

Llegó a Cuernavaca en 1950 y vivió en la calle Carlos Cuaglia. Cursó la secundaria vespertina porque por la mañana trabajaba en un Jardín de Niños, ya que desde niña le gustaba la enseñanza hacia los menores, practicando para ser educadora.

Su papá le presentó a la excelente maestra, prestigiada poetisa y gran morelense, quien era Directora de Educación Escolar en el Estado de Morelos, con quien estuvo practicando. Hasta 1952 le dieron la plaza de profesora de jardín de niños. 

Comenzó en un jardín de niños en Tepoztlán durante casi un año; la cambiaron a Tlaltenango y al jardín Rosario Zapata de la Carolina, en el Lázaro Cárdenas de Chipitlán, donde puso una obra de teatro para niños de cuatro y cinco años, donde una niña desarrapada que vendía cerillos, de pronto se volvía rica y entre todas las niñas, la pequeña Andrea levantó la mano e hizo el papel en la obra que se sacó el primer puesto del Estado. 

Ahí, la maestra Alicia Montero impartió clases 16 años. Estuvo trabajando en los jardines de niños durante 59 años de trabajo y terminó como Supervisora de Educación hasta que en 2010 se jubiló.

En la universidad se creó la Normal para Educadores y para Maestros en la que formó parte de la segunda generación de maestros de la Normal. Fue educadora estatal la que en aquel tiempo no dependía de la federación. Había una gran diferencia, ya que los jardines de niños eran estatales y se manejaban a través de la Dirección de Educación estatal. Cada vez que llegaba un nuevo gobernador, los maestros lo íbamos a visitar a quienes nos trataba con gran deferencia, desde el gobernador Escobar Muñoz. En aquellos tiempos había profesores que buscaban una plaza federal, pero muchos de ellos se quedaron en la plaza estatal. La maestra Alicia Montero Yáñez se ufana de siempre haber tenido una sola plaza vespertina, porque en las mañanas se las dedicaba a sus hijos, a su marido y a las actividades del hogar.

 Al llegar el doctor Lauro Ortega al gobierno, constituyó el Instituto de Crédito el cual se encargaba de apoyar con prestaciones préstamos en efectivo y otras canonjías que los maestros federales no tienen. Al entrar al poder el licenciado Antonio Rivapalacio, la federación instituyó el que los trabajadores del ISSSTE tuviesen tres meses de salario como aguinaldo, por lo que el gobernador Rivapalacio, en cuanto entró al gobierno,  ordenó que también se les diera esa prestación a todos los maestros de Morelos.

Se creó la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) donde los maestros cursaban la licenciatura en Educación, en la cual la maestra Montero se recibió de Licenciada en Educación Preescolar, dejando de dar clases hasta su jubilación.

Perteneció al grupo de teatro recién fundado por la universidad. El Director del grupo fue el maestro Fernando Torre Lapham.  Ahí tuvo como compañeros a Pepe Peláez, Raúl Ortiz Urquidi, Guillermina Lagner, Elda Castañeda, Chelo Vidaña Mario Guerrero y a Elias Benabib. El grupo  estuvo actuando durante más de tres años.

Concursaron en muchas competencias por el sur del País, ganando varios premios en cada ciudad y el primer lugar del Estado de Oaxaca, Puebla, Estado de México y Morelos. Sólo en Bellas Artes obtuvieron un tercer lugar. Alicia recuerda que viajaban por muchas ciudades y que en estos sitios se representaron los Entremeses Cervantinos, y cuando llegaron con ellos a Morelos hicieron varias giras por las diferentes ciudades del Estado, pensando que los presentarían en un kiosco o en la calle con cuatro o cinco espectadores. Los presidentes municipales nos ofrecieron su salas de convenciones o conferencias o a presentarnos en el teatro de cada ciudad, y cual no fue nuestra sorpresa que a la hora de salir a escena los recintos estaban a reventar.

Se  presentaban en las ferias de distintos pueblos con gran aceptación del público. En la clausura de un evento en la Universidad se presentaros tres monólogos. Uno por Pepe Pelaez, otro por Raúl Ortiz Urquidi y el tercero por Alicia Montero. A la hora del último ensayo, el maestro Torre Lapham la llamó aparte para presentarle al maestro Emilio Carbadillo, el autor de ese monólogo y Alicia de pena no sabía que hacer “Lo hace usted muy bien, la felicito” la aduló.

En 1966 se casó con Miguel Miranda Sánchez, a quien conoció en la preparatoria y anduvieron seis años de novios. Procrearon dos hijos: María Antonieta y Fausto. María Antonienta es Licenciada en Educación Escolar y Fausto es Licenciado en Derecho y tiene una distribuidora de café y Miguel, su esposo, les enseña a los adultos mayores ejercicios chinos (CHI KUNG) donde se presenta en forma gratuita en casas de jubilados y en el ISSSTE. Está muy satisfecho de servir a la comunidad. La profesora Alicia Montero explica que su vida está entregada a su familia y en especial la enseñanza, la que no cambiaría por nada en el mundo.

Su amiga más querida es Eloisa Guadarrama, quien se llevaban como si fueran hermanas. Élla falleció en agosto de 2016, comenta tristemente.

Alicia se acaba de operar de las cataratas y está deliz porque es la primera vez en muchos años que ya no necesita usar lentes.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
[email protected]