Comenzó a laborar en la fábrica de su tío Alfonso, estudió en Cuernavaca, se tituló en la UAEM, tiene Maestrías de varias universidades y trabajador desde pequeño, es el Contador Alfredo Edgardo Nájera Pineda. Estudió en el internado del Colegio Cristóbal Colón de los seis a los ocho años, después en la Escuela Benito Juárez y en la secundaria federal No. 1 vespertina.
Nació en Teloloapan, Guerrero el 12 de Julio de 1943. Su padre era Eliseo Nájera Vázquez, fue Gerente Administrativo de la CFE en Chihuahua. Su mamá fue Leonida Pineda Antúnez, manejaba una renombrada sastrería que le había heredado su padre.
Alfredo trabajaba con su tío Alfonso Pineda en su fábrica de ropa que se encontraba en el Pasaje Tajonar. Al terminar la secundaria se fue a trabajar a Textiles Morelos de mensajero y después de 25 años terminó como Gerente Administrativo de las cinco plantas de la empresa.
Trabajaba durante las mañanas y por las tardes estudiaba en la Facultad de Contaduría Administración e informática de la UAEM. Obtuvo su título en 1970.
Tomó varios cursos sobre Impuestos y Sistemas Fiscales, durante este tiempo cursó una Maestría en Materia Fiscal.
Desde 1970 impartió las cátedras de Impuestos, Finanzas, Auditoría, Control Interno y Contabilidad; en el 2013 se jubiló de la UAEM. En 1975 abrió su despacho de contaduría en el que aún trabaja.
Obtuvo la Maestría en Derecho Empresarial y Corporativo en la Universidad Humanita de Cuernavaca, donde impartió la Cátedra de Derecho Empresarial Corporativo.  
Recuerda que su tía Delfina lo traía al centro de Cuernavaca y su premio era tomarse un helado en el restaurante “El Polo Norte” y con el tío Alfonso lo llevaban a visitar los hermosos balnearios de Morelos, como Palo Bolero a sólo 20 minutos de Cuernavaca, Tehuixtla, con su puente colgante, Aguahedionda y sus aguas sulfurosas y otros.
Los fines de semana cursaba en el Instituto de Especialización para ejecutivos la Maestría en Impuestos y la Maestría en Finanzas la cursó en la Universidad del Valle de México, campus Pedregal.
En la Universidad Aztlán obtuvo la Licenciatura en Derecho y se recibió en 2010. Al año siguiente obtuvo la Maestría en Administración, titulándose en 2012.
Sus tíos Alfonso y Delfina Pineda fueron como unos padres para él y gracias a ellos pudo salir adelante en sus estudios y trabajos. Asegura que siempre les estará agradecido.
Se casó y tiene seis hijos: Virna, Bogard, Ingrid, Edgard, René y Daniel. Tiene 17 nietos y un bisnieto.
Su Hija Virna se recibió de Contadora y ahora trabaja en UNIVAC, Bogard tiene una empresa de Servicio de Alimentos para los trabajadores en varias industrias.
Ingrid se recibió de Licenciada en Mercadotecnia en la UAEM y trabaja en la misma Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Edgard fue Ingeniero Electrónico, René es Licenciado en Música por la Universidad Martel de la Ciudad de México y Daniel es Licenciado en Comercio Exterior egresado de la Universidad UNINTER.
Alfredo conoció a Claudia Rodríguez Salgado, quien lleva muy buenas relaciones con sus hijos. Él cuenta que con ella es muy feliz.
En 1981 perteneció al Club Rotario Cuernavaca Norte y en 1985 fue presidente de esta institución.
Ingresó como Consejero a la Cámara Nacional de Comercio de Cuernavaca y desde ese año, ha sido Consejero, Vicepresidente de Responsabilidad Social y Presidente de la CANACO.
En la actualidad es consejero de la misma y fue consejero del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE).
Es socio del Instituto de Estudios Fiscales A. C. de Cuernavaca, donde organiza cursos del área desde hace 31 años.
Cuando falleció su padre en el año 2009, Alfredo sintió un enorme hueco en su vida. Recuerda que tenía 10 años y ya tomaba el volante. Cuando viajaba en el camión de su papá a la Ciudad de México, a sus 12 años, él padre dejaba que él manejara su camión.
Cuando su padre trabajaba en la sierra de Guerrero en el Sistema de Vacunación contra la  Fiebre Aftosa, teniendo 6 años de edad lo llevaba con un señor Williams y hasta más tarde comprendió la importancia del Programa Contra la Fiebre Aftosa. Esa campaña tuvo lugar en tiempos del Presidente Manuel Ávila Camacho.
Alfredo nos cuenta que durante su juventud admite haber sido muy agresivo, lo que se le quitó cuando empezó a practicar las artes marciales, entre ellas el Judo, el Karate-Do y el Kun-fu; también era aficionado a montar a caballo por lo que comenzó a practicar equitación en el fraccionamiento Limoneros de Ahuatepec, donde rentaba un caballo y se le permitía cabalgar con gente de muy buena posición económica. “Yo era el único amolado del grupo”, aclara.
Comenzó a cantar Rock’roll con el Grupo de Carlos Infansón de quienes era el “crooner”. También tocaba la batería con el conjunto de Rock de la Peña Picaflor de Gabriela de la Paz y del arquitecto Sagahon y de música folklórica latinoamericana, junto a Memo Cinta.
El Contador Alfredo Nájera recibió la Presea “Jaime Arau” por su labor Gremial en donde él ha cooperado.
A sus hijos los llevaba a visitar los museos de Puebla, los del Estado de México y del  Distrito Federal. También les gustaba ir a Cancún y a Acapulco, pues a sus hijos les gustaba bucear y hasta la fecha lo siguen haciendo, haciendo Surfing en la Paz, Baja California.
Sus clientes han sido: las Camiserías Montecarlo, el Hospital Las Palmas, de quien era su contador llegando a ser socio. Los doctores Ríos Cano, Sánchez Popoca y Daniel Lozada León, el restaurante Wa-yen del señor Antonio Lee, también la Universidad del Sol, el ingeniero Lucio Ramírez Brugada, Laboratorios Guillen, La Cámara de la Industria del Vestido, la Planta Tratadora de Aguas en CIVAC a la  cual les generaba los recibos de agua y de nómina, procesando toda la información, “ECASIV” y varios más.
Sus amigos son los miembros de la CANACO y del Club Rotario y con sus compañeros de la Facultad de egresados de Contabilidad, hacen una comida mensual y son: Saúl Álvarez, Alfredo Hernández, Ricardo Ríos, Alfredo Huitrón, Sergio Erazo, Efrén Quintos, Francisco Solar, Rafael Calzado y muchos más.
Hombre reservado, buen estudiante, magnífico profesionista y amoroso padre es Alfredo Nájera Pineda, quien sigue siendo un ejemplar cuernavacense.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
[email protected]

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