Por momentos, ya no se si llorar, si reír o materialmente ponerme a rezar. Mientras me desempeñé como silbante, existía “La guía universal de Árbitros”, que era algo así como “La carta magna del balompié” y pretendía, como su nombre claramente lo indica, otorgarle universalidad y por supuesto homogeneidad a nuestro querido deporte.

De modo que, se trataba de que las reglas de juego se aplicaran en la misma forma en todo el mundo y a todos los niveles; es decir, tanto a profesionales como amateurs. Sin embargo, al correr de los años, nos ha alcanzado el destino y en la actualidad “cada quien tiene su forma de matar las pulgas”.

Y esto, desafortunadamente, tiene mucho que ver con los dineros; es decir, con la capacidad económica de cada Liga, cada torneo o cada competencia.

Así, podemos ver que, en algunos países con escaso poder adquisitivo, todavía se arbitra “a la antigüita”, con el nazareno en el centro y en las bandas sus dos jueces de línea, estableciendo contacto visual en cada una de las jugadas, entendiéndose a través de las señales reglamentarias, por todos conocidas.

En otras latitudes, la cosa se ha modernizado y se utilizan las banderas electrónicas, capaces de enviar una señal inalámbrica hasta un brazalete que porta el árbitro, haciéndolo vibrar para llamar su atención.

En el siguiente nivel nos encontramos con las “diademas intercomunicadoras”, con las cuales se pueden: notificar, avisar, anunciar o informar, de viva voz, cualquier incidente los Asistentes de Línea y el juez principal.

En la Champions ponen a dos árbitros “extra” uno detrás de cada portería, que sirven, según mi humilde punto de vista, para “maldita la cosa”; salvo, para gozar el partido desde un lugar privilegiado.

Lo más reciente, tuvimos oportunidad de verlo en acción durante la pasada Copa del Mundo Rusia 2018, en donde se hizo apología de la tecnología, utilizando la repetición instantánea, en un novedoso sistema, conocido como VAR, por sus siglas en inglés (Video Assitant Referee).

La implementación del famoso VAR, cuesta un billete y son muchísimos los requerimientos que exige la FIFA para su aprobación, entre los que se encuentran el adiestramiento; así como, la capacitación de los operadores y la certificación de cada uno de los estadios, por lo que es indispensable que cumplan, como mínimo, con cinco partidos en un simulador y cinco en vivo.

Se necesitan de seis a siete unidades móviles, equipadas con todas las pantallas, computadoras, grabadoras y el equipamiento necesario para cumplir con su función.

Por supuesto que también son indispensables los ensayos tecnológicos con cada una de las televisoras que trasmiten los partidos, que en México ya son varias.

De modo que podemos concluir que el jueceo ha dejado de ser universal y ahora depende del poder económico de cada Liga. Que eso del VAR no son enchiladas. Y que, con banderas, con diademas, con más jueces o con repetición televisiva, los errores, las injusticias, la polémica arbitral y la maledicencia… seguirán existiendo.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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