México.- El subsecretario del Trabajo y Previsión Social, Rafael Avante, exhortó a los diferentes sectores de la sociedad a contribuir en la definición de los elementos clave para implementar el nuevo sistema de justicia laboral en el país, a fin de generar confianza y certidumbre.

Ese es “el reto que hoy tenemos”, por lo tanto, debemos tener una gran confianza y una absoluta esperanza en la justicia laboral en México, toda vez que la dignidad del trabajo decente, así como la productividad y la competitividad no se pueden entender sin un auténtico Estado de derecho.

Al participar en la inauguración del Foro “Retos que afronta la implementación de la Reforma Constitucional en Materia de Justicia Laboral”, planteó la necesidad de cambiar las fórmulas existentes para alcanzar el escenario de la conciliación, como una prioridad en la solución de conflictos obrero-patronales.

“Aquí es donde ustedes (abogados, empresarios y trabajadores) nos pueden ayudar mucho a reflexionar cuidadosamente, cómo debemos manejar ese primer momento conciliatorio clave, que debe ser la oportunidad de conciliar el conflicto”,  expresó en el acto, celebrado en la Escuela Libre de Derecho.

Destacó que en el actual proceso de transición de la justicia laboral al Poder Judicial, la dignidad del trabajo decente, la productividad y la competitividad no se pueden entender sin un auténtico Estado de derecho, por ello, la cultura de la legalidad y la certidumbre jurídica son pilares en ese propósito.

Asimismo, reconoció que mientras no se generen los incentivos y normas adecuadas para confiar en la administración de justicia, los equilibrios encuentran otro tipo de rutas y buscan soluciones apartadas de lo que la ley busca, generando que se siga vulnerando la cultura de la legalidad. “El esfuerzo que hoy estamos emprendiendo se llama, justamente, Estado de derecho”, sostuvo.

El funcionario enfatizó que la cultura de la legalidad y la certidumbre que nos da el orden jurídico son pilares fundamentales para llevar a buen puerto cualquier esfuerzo dignificante y tarea que pretenda ser productiva y competitiva.

Consecuentemente, dijo, “no hay reforma estructural, ni hay cambio normativo que pueda estar completo si no contamos con las herramientas y las instituciones apropiadas para que lo que esa ley dice, se cumpla”. Mientras no exista esa confianza, advirtió, todos los demás esfuerzos serán incompletos.

Por esa razón, subrayó, debemos entender que las reformas en materia de justicia cotidiana complementan y concretan el esfuerzo integral que hacemos en el país.

De ahí que tenemos que enfrentar el reto y la gran oportunidad de encontrar cuáles son los elementos claves, para que este cambio se traduzca efectivamente en esa forma de generar confianza y certidumbre.

Recordó que la primera reforma estructural fue la laboral y fue al principio de esta administración, la cual introdujo una serie de cambios que buscan incorporar elementos de dignidad en el trabajo, reconocer la necesidad de la productividad, fortalecer la formalización en el trabajo y eficiente la justicia laboral.

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