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El pasado sábado los ojos del mundo “deportivo” se posaron en Las Vegas, Nevada para ser testigos de la pelea celebrada entre Floyd Mayweather junior vs Conor Mc Gregor, que desde mi humilde punto de vista resultó ser una pachotada, “engaña bobos”.

Por principio de cuentas debemos apuntar que no había ningún título en juego, ni alguna disputa atlética que destacar.

Son demasiadas cosas las que escapan a mi entendimiento. Cómo es posible que el (supuesto) mejor pugilista en la historia del boxeo, se haya prestado a tal teatro, enfrentando a un rival que: no es boxeador, se dedica a las artes marciales mixtas y era la primera vez que se “calzaba” los guantes, haciendo su debut en la disciplina de “las orejas de coliflor”.

El hecho de que Mayweather nunca, en cincuenta peleas, haya noqueado a ninguno de sus contendientes (excepto el “Ko” conseguido de manera “tramposa”, en el 2011, contra el hispano Víctor Ortiz, cuando éste pensaba que la pelea estaba detenida y le iba a “chocar los guantes”, al iniciar las acciones) hace más patético su “triunfo”.

Con esta “victoria”, supuestamente superó el récord del legendario Rocky Marciano, campeón de los pesos pesados, quien se retiró invicto ganando todos y cada uno de los 49 duelos que enfrentó, 43 de ellos por la vía del cloroformo.

Y digo supuestamente porque se me hace una falta de ética incluir como “una pelea de box” a la simulación que se escenificó en Nevada, contra un rival que no sabía boxear, que no tenía idea de cómo lanzar: un recto, un jab, un uppercut,  un gancho, hacer una finta o cómo “caminar en el ring”. Por momentos semejaba al Kiko (sí, el del Chavo del ocho, haciendo aspa vientos “chusma chusma  chusma”), baste mencionar que solamente alcanzó a atinar el 26% de sus golpes.

Irónicamente y según esto, el Money no tiene problemas de dinero y es más rico que cualquier ex gobernante de un país muy semejante al nuestro, que haya, sea o vaya a ser denunciado por enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, peculado, asociación delictuosa o tráfico de influencias… y todas las que se acumulen. Pero, “yo no nací ayer”, ¿A quién le dan pan que llore?... ¡Poderoso caballero es don dinero!

Pero “La culpa no es del indio…”, ¿La pelea del siglo?... ¡A cualquier taco le llaman banquete!... ¡El negocio del siglo diría yo!... Mayweather se llevó una cantidad cercana a los 350 millones de dólares (sí, leyó usted bien), mientras  que Mc Gregor se embolsó una cifra cercana a los cien millones de dólares.  Baste mencionar que la mayor bolsa que había alcanzado como peleador de la UFC era de 3 millones de billetes verdes.

Fueron un sinnúmero de “incautos” los que se gastaron su dinero en el “pago por evento”. Bueno, hasta líderes de opinión en la materia “hipotecaron su opinión” para hacerles gordo el caldo.

Si Rocky Marciano se enterara de “la farsa” que les estoy platicando, estimados lectores… se volvía a morir.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio Carter
[email protected]