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Cuernavaca, Morelos.- Le damos la bienvenida a una futura presidenta, dijo en el micrófono  la anfitriona y dueña del vivero; la audiencia aplaudió la expresión con expectativas.

Cuando Margarita Zavala llegó, los panistas que acudieron al encuentro ya estaban listos para recibirla; a la exuberancia del entorno, húmedo aún por el diluvio de la víspera, con flores multicolores y el verde en todas sus tonalidades, los organizadores  de la visita agregaron la típica música de banda y del chinelo morelense.

Ella descendió de su autobús y no desdeñó ningún saludo, ninguna selfie, ningún comentario al oído. Con reporteros que le solicitaron una declaración previa al encuentro, dijo que México ha estado preparado hace mucho para ser gobernado por una mujer.

“Si eso hubiera ocurrido antes, nos hubiera ido mucho mejor”, expresó y los escuchas sonrieron en complicidad con ella. 

¿En qué sexenio?, la pregunta quedó en el aire.

Después, lápiz en mano, Margarita Zavala escuchó la exposición que Mariano Oropeza hizo de la situación de los productores de ornamentales y del campo morelense.

Fue presentada como la embajadora nacional de “Yo por México”.

Retomó las palabras de Mariano y les propuso que decidan si quieren seguirla llevando, con dificultades y limitantes, o quieren hacer girar el timón.

Abundó en que en la gira que inició por el país ha hablado con caficultores, con migrantes y empresarios, y todos hablan de esperanza y de tres problemas: incertidumbre económica, indignación por la corrupción y el miedo por la inseguridad.

El tema de la corrupción, es el gran telón de fondo del atraso que tiene la autoridad para atender un problema, señaló.

Consideró que la autoridad debe anteponer la competitividad a la regulación, que incentive el trabajo y la producción de los empresarios, en este caso, de los productores de ornamentales.

Esa medida serviría para poner fin a la incertidumbre económica que la propia autoridad provoca.

Después, les habló de las cosas que el gobierno federal ha dejado de hacer y han impactado en el rendimiento de la economía.

Y puso el dedo en los presuntos actos de corrupción del gobierno federal que, dijo, van más allá de casas blancas y viajes banales; que tienen que ver con las medicinas que no llegan a los hospitales, con  el retraso de permisos y licencias, y la imposición de condiciones económicas para las empresas y los negocios.

Al final, los invitó a dejar atrás todo lo que no está sirviendo y estorba, y -señalándose a sí misma- a decir sí a una propuesta que ayude a la transformación del país “de una vez por todas”, y la banda y los aplausos rubricaron.

Por:  Antonieta Sánchez
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