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GUADALAJARA.- Juan Pedro Franco, considerado el hombre vivo más obeso del mundo, pudo ponerse en pie y salir de su cama por primera vez en siete años, pues ha perdido 219 kilos en el proceso que inició en noviembre de 2016.

"Antes el mismo peso hacía que me encorvara, pero ahora me puedo parar derecho y es un gran cambio, tal vez no es significativo para las personas que pueden pararse y caminar normalmente, pero uno aprende a valorar las cosas que va teniendo poco a poco (...) dejar de moverte es algo complicado y triste", señaló el joven de 32 años, originario de Aguascalientes.

Cuando Juan Pedro contactó al doctor José Antonio Castañeda, de la clínica GastricBypass México, pesaba 595 kilos y para poder hacer la operación de mayo pasado, el equipo médico logró que bajara 170 kilos con base en dieta y ejercicio.

El estómago de Juan Pedro tenía entonces una capacidad de cinco litros y con la operación de mayo se redujo hasta llegar a tener una capacidad de un vaso de agua, lo que ha implicado que poco a poco vaya pasando de dietas líquidas a sólidas.

Hoy Juan Pedro pesa 376 kilos, ha perdido 49 desde que le redujeron el estómago y todo transcurre de acuerdo al plan del equipo médico para que en noviembre próximo puedan hacer la siguiente intervención quirúrgica, que consiste en un bypass gástrico que permitirá a su cuerpo absorber sólo los nutrientes necesarios y continuar perdiendo peso hasta estabilizarse entre los 80 o 90 kilos. 

La asociación que entrega los Récord Guinness lo reconoció como el hombre vivo más obeso del mundo, y aunque aceptó que no es un récord motivo de orgullo, sí es algo que servirá para difundir su historia y otras personas con problemas similares puedan ver que hay maneras de recuperarse.

El doctor Castañeda consideró que el logro de Juan Pedro de ponerse en pie es sumamente importante para su salud y su ánimo, pues pronto podrá caminar por sí mismo debido a que las tumoraciones que mantenían rígidos sus brazos y sus pernas se están reblandeciendo y le permiten mayor movilidad.

Desde que empezó su proceso, Juan Pedro y el doctor Castañeda acordaron que el tratamiento médico correría a cargo de la clínica que él dirige para que Juan Pedro y su familia sólo se hicieran cargo de su manutención en Guadalajara.