Un satélite ruso fuera de servicio, identificado como RESURS-P1, se desintegró en más de 100 fragmentos mientras orbitaba la Tierra, resultando en una breve evacuación de los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) por aproximadamente una hora. Esta situación agrega más escombros al ya congestionado entorno espacial, según informaron agencias espaciales estadounidenses.
El RESURS-P1, inicialmente lanzado en 2013 para la observación terrestre, dejó de funcionar en 2022 y su ruptura no tiene una causa determinada hasta el momento. Aunque el Comando Espacial de EE. UU. aseguró que no hay amenazas inmediatas para otros satélites, la proximidad del incidente obligó a los astronautas estadounidenses a refugiarse en su nave espacial.

LeoLabs, especialistas en rastreo de desechos espaciales, advirtió sobre la persistente amenaza que representa esta nube de escombros en una órbita baja, donde operan numerosos satélites y la constelación Starlink de SpaceX. La comunidad internacional sigue preocupada por el aumento del riesgo de colisiones y la proliferación de basura espacial, destacando el fenómeno conocido como "efecto Kessler".
El satélite RESURS-P1, parte de la serie RESURS desarrollada por la Corporación Espacial y de Cohetes Energiya, jugó un papel crucial en la obtención de imágenes de alta resolución para aplicaciones civiles como la gestión de recursos naturales y el monitoreo ambiental.
