Cuernavaca, MORELOS.- En un  descuido, Aurora Gómez se contagio de COVID-19. Cuidaba a sus padres, enfermos también por el coronavirus SARS CoV2.

“No dormí en cinco días; se me cayó el cabello. Se me agrietaron las manos por tanto desinfectar algunas zonas de mi casa, y de tanto bañarme, a veces hasta en tres ocasiones en un día”, relata ahora sobreviviente, igual que sus padres a COVID-19.

Con 23 años, experimentó la desesperación de quienes han padecido la enfermedad. “Me dio terror cuando un familiar que también tenía COVID-19, me dijo quiero morirme. Quedé en shock”, comenta Aurora.

Ella y su familia son parte de los 1,065 casos en Cuernavaca y cuatro mil 244 en el estado de Morelos.

Aurora está segura que en un descuido adquirió el virus al “atender a mis dos padres, quienes dieron positivo al coronavirus, y nunca en mi mente pensé dejarlos solos en esa lucha por su salvar sus vidas. Claro que tenía que pasar, yo también me enfermé. Así que platicamos todos juntos como familia, y dijimos claramente, o todos nos salvamos o todos moriremos. Eso fue muy fuerte para mí, pero así lo decidimos”, enfatiza.

Por lo menos dos meses estuvieron aislados del resto de la familia. “Ellos tampoco nos dejaron solos, nos apoyaron con víveres, y les agradezco con el corazón”.

La mecánica era que ellos dejaban los víveres en la puerta y Aurora las metía y desinfectaba.

Mientras, “yo seguí trabajando en línea, porque mis superiores así lo dispusieron, y ésta es ya la nueva forma de trabajar de muchas personas. Algo nuevo para mí, pero me ayudó mucho para estar pendiente de mis padres y de mi hermana, aunque mi hermana menor no se infectó, pues la cuidamos mucho y valió la pena ese esfuerzo”, platica a Diario de Morelos con alivio, después de pasar la crisis en su hogar.

 

Impotencia

“Vi sufrir mucho a mis padres y me invadió la impotencia. Me dio miedo porque podría perder a unos de mis progenitores”, expresa Aurora Gómez.

La peor parte se llevó la mamá; “pensé que la perdería, la vi  muy mal. A la vez me resignaba, no podía caer porque era vital estar bien para atenderlos. Mi hermana no sabía qué hacer, estaba muy consternada y temerosa”.

Confianza en los médicos

“Tuvimos mucha fe en la ciencia, los tratamientos a tiempo con el oxímetro, el alcohol, cloro, paracetamol”.

Y también recurrió a los calmantes. “Unos calmantes para dormir fueron la clave. Ayudó a mi madre, pues ella casi no podía dormir, y yo tampoco”.

Al final, Aurora puede decir, aunque con un nudo en la garganta: “Salimos avantes”.

Después de la experiencia, Aurora quiere decirle a los jóvenes como ella: “No sean burros e incrédulos. Les ruego que se cuiden, no esperemos otras pandemias más para creer en esto. Hay que vivir con este virus, pero cuidándonos con una buena rutina de higiene. Y hay que usar las redes sociales con inteligencia. Solo dar crédito a fuentes confiables y no caer enredados en las redes con falsa información”. 

"No sean burros e incrédulos. Les ruego que se cuiden, no esperemos otras pandemias más para creer en esto. Hay que vivir con este virus, pero cuidándonos.” Aurora Gómez

Experiencia. Aurora Gómez tiene 23 años, y como a miles, le tocó padecer y cuidar a sus padres también con COVID-19.

Por: Luis Flores / local@diariodemorelos.com