La clínica Madrid especialista en el comportamiento humano, en la capital española, nos da esta definición que considero importante, ya que lo vivimos todos los días: 
La mentira forma parte de nuestras vidas desde que nacemos. Convivimos con ella y aprendemos a usarla, desde muy tierna edad, con el propósito de conseguir algo o de zafarnos de una situación complicada. Con el tiempo vamos aprendiendo que no es la manera correcta de conseguir objetivos en nuestra vida o afrontar los problemas. Lo normal es dejar aparcado el uso de la mentira, y solamente utilizarlo en situaciones de poca importancia o cuando queremos ser corteses (decir que te agrada algo cuando te sucede todo lo contrario). El problema aparece cuando las personas convierten la mentira en su forma de vida. Nos estamos refiriendo a los mitómanos.
El concepto de mitomanía es debido al doctor Dupré (Etude psychologique et medico-legale du mensoge et de la fabulación morbide, 1900). A principios del Siglo XX fue descrita como una entidad clínica específica, pero hoy en día esto ha cambiado. Ahora se considera un síndrome o incluso un síntoma de otras enfermedades psicológicas (especialmente trastornos de la personalidad).
¿Cuáles serían los principales síntomas de un síndrome mitómano? Tender a mentir constantemente, inventarse o magnificar hechos en beneficio propio, simular enfermedades, físicas o mentales, para ser el centro de atención y seguir agrandando sus mentiras.
Suelen ser personas manipuladoras y convincentes que siempre buscan el beneficio propio con sus historias inventadas, es fácil que sean estupendos actores, así que descubrirles no se convierte en tarea fácil. En principio, el mitómano es consciente de sus mentiras, pero es posible que con el tiempo pueda creérselas y llegar al delirio.
¿Por qué mienten? Normalmente suelen ser personas con una autoestima muy baja, no se aceptan como son y deciden crear una realidad mejor. Se siente insatisfecho, necesita más admiración y amor, de ahí su deseo constante de llamar la atención.
Como hemos comentado antes, la mitomanía no es una enfermedad en sí, sino un síndrome e incluso un síntoma, que nos ayudará a diagnosticar que tipo de trastorno se está produciendo en el individuo. Los tipos de personalidad límite en los que podemos encontrar rasgos mitómanos son:
La histriónica, el individuo se dibuja a sí mismo como un héroe o víctima, siendo frecuentes los temas relacionados con la sexualidad (es un seductor o seducido, deseado o violado…) en ocasiones se basan en un recuerdo real que deforman con sus mentiras.
La sociopática, aparece la mentira para justificar ciertas conductas, ocultar un hecho delictivo o incluso para cometerlo, llegando en ocasiones a crearse una falsa identidad.
La borderline, mienten para aumentar la autoestima ante sus ojos y ante los demás.
La narcisista, tienen fantasías donde se ven a sí mismos como personas de un éxito ilimitado, gran poder, bellísimos y grandes conquistadores. Esta fantasía la suelen relatar a los demás como si se tratasen de hechos reales.
La inmadura, en este caso habría una dificultad infantil, para distinguir entre fantasía y realidad.
Síndrome Münchausen, el paciente tiene a provocarse síntomas de diferentes enfermedades físicas, que le llevará a diversas hospitalizaciones e incluso operaciones. Miente constantemente sobre su salud o la de otros.
Podemos encontrarnos mitómanos de dos tipos, los vanidosos que mienten para exagerar tanto sus virtudes como sus actos. Y los perversos, quienes conviven con una cierta agresividad interior que les incita a dañar a otras personas mediante falsas acusaciones, calumnias e incluso cartas anónimas. Posiblemente el vanidoso sea el más fácil de distinguir, y el menos peligroso, solamente busca sentirse importante y halagado, no quiere crear conflictos con nadie, pues lo único que le interesa es que su persona brille con una luz cegadora ante los demás.
El perverso necesita el conflicto, su deporte favorito será jugar con los sentimientos y confidencias de los demás, llegando a crear un verdadero caos a su alrededor con el que disfruta sin remordimiento. En ocasiones se obsesionan tanto con señalar a otros, para que todos sospechen de dicha persona, que sin querer revelan su propio conflicto y naturaleza.
¿Existe tratamiento para el síndrome mitómano?
Nos es difícil hablar de tratamiento en cuanto es tratado como un síntoma o síndrome en vez de enfermedad en sí. Para abordar este problema, en primer lugar será necesario averiguar qué tipo de trastorno de la personalidad padece el individuo. Una vez diagnosticado lo más común es iniciar una terapia psicológica y farmacológica (en caso de que otra sintomatología acompañante lo marque como preciso). Normalmente estas personas no suelen buscar ayuda terapéutica, en ocasiones acuden por otros motivos y es en esos momentos cuando el facultativo, si le es posible, aprovecha para abordar el verdadero problema.
Como podemos ver es grave y así vivimos, ¿no cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]   Twitter: @teolavin

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