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En 2006, Norberto Velázquez y sus amigos, egresados de la UP Guadalajara,  empezaron a crear robots que jugaban futbol y tenían el sueño de algún día desarrollar algo que cambiar la vida de las personas.

El día llego 4 años después, tras conocer a personas en sillas de ruedas que vieron como sus robots podrían ayudarlos.

Así fue como nació Roki, un exoesqueleto robótico que ayuda a caminar a personas con discapacidad, previene la aparición de ulceras de presión causas por el uso excesivo de silla de ruedas, fortalece sus huesos y mejora la circulación.

El exoesqueleto cuenta con cuatro motores, colocados en las rodillas y la cadera, que le permite soportar un peso de hasta 110 kilos, es ajustable y se adapta a distintos pesos y alturas.

Hasta el momento solo se han concretado dos ventas que serán entregadas al final del año.

“Caminar es muy bueno para la salud, y estar en silla de ruedas no tiene que ser un impedimento”, concluye Velázquez.