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Estamos en verano y con ello se incremente la preocupación por una de las enfermedades que repuntan en esta temporada: El melanoma.
Éste es el tipo de cáncer más grave de la piel que se desarrolla en las células que producen melanina (los melanocitos), las cuales dan color a la piel. Este tipo de cáncer tiene una gran capacidad de producir metástasis y resistencia a terapias oncológicas como la quimioterapia.
La exposición solar excesiva durante las vacaciones aunado a una falta de cuidados adecuados de la piel, ocasionan que año con año más personas padezcan este mal difícil de diagnosticar, ya que se suele confundir con otras lesiones de la piel como verrugas, infecciones por hongos u otro tipo de manchas o lunares comunes.
Es importante destacar que si bien, la posibilidad de desarrollarlo existe en cualquier temporada del año, cuando el verano llega es más común que las personas realicen actividades como broncearse, pasear en las montañas, salir en la ciudad sin los cuidados adecuados o cualquier otra experiencia que implique exponer su piel directamente a los rayos ultravioleta (UV) sin protección adecuada, ocasionando daños estructurales en la piel y que con esto se logre un incremento de casos registrados de melanoma maligno año con año.
A pesar de que el melanoma maligno representa sólo el 2% de todos los tumores cutáneos, este tipo de cáncer de piel es el más agresivo (3). Se produce por la malignización de los melanocitos, que son las células que le dan el color a la piel.
Es importante un diagnóstico temprano, pues como ocurre con otras afecciones oncológicas, si el melanoma es diagnosticado a tiempo, puede ser curable en la mayoría de los casos (4).
 La principal herramienta de prevención es proteger la piel de la exposición a los rayos ultravioletas del sol(5). Otra es la detección de lesiones precancerosas, como ciertos lunares que tienen la capacidad de volverse tumores.

Dr. Gerardo Rodríguez A.