compartir en:

Washington.- Estados Unidos pidió hoy a sus ciudadanos evitar viajar a Cuba, suspendió la emisión de visas en La Habana y ordenó el retiro de personal no prioritario y de sus familias, tras los ataques furtivos contra estadunidenses.

Un funcionario del Departamento de Estado aclaró que la decisión no implica ni el rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba ni un cierre de su embajada en la isla caribeña, en la cual permanecerá un número limitado de diplomáticos para casos de emergencia.

“Las investigaciones de los ataques continúan y los investigadores no han podido determinar qué o quién es el causante (...), pero el gobierno de Cuba es responsable de tomar todas las medidas apropiadas para evitar ataques a nuestro personal diplomático en Cuba”, dijo la fuente.

La reducción del personal diplomático en La Habana continuará hasta que el gobierno de Cuba pueda garantizar la seguridad del personal oficial de Estados Unidos en su país.

Cuba negó ser el autor de los ataques, que de acuerdo con Washington ocurrieron en hoteles y han causado daños físicos significativos, incluida ceguera, dolores de cabeza, inestabilidad y problemas cognitivos, entre otros, no sólo a diplomáticos, sino también a turistas.

Los problemas de salud asociados con los ataques fueron identificados primero en noviembre del año pasado y se reanudaron en agosto de este año. Al menos 21 diplomáticos o familiares resultados afectados durante un estimado de 50 ataques.

Aunque los ataques parecen ser dirigidos primordialmente contra estadunidenses, también se han reportado incidentes similares contra diplomáticos canadienses.

Más de la mitad del personal diplomático estadunidense en Cuba será retirado por el Departamento de Estado y la emisión de visados de entrada a Estados Unidos será suspendida indefinidamente.

La administración del presidente Donald Trump no ha culpado de manera directa a Cuba por los ataques, como tampoco ha descartado que pudieran ser cometidos por un tercer país, como Rusia.

Aunque el secretario de Estado, Rex Tillerson, se reunió el martes con el canciller cubano Bruno Rodríguez, el asunto no fue resuelto. Sin embargo, el gobierno cubano se comprometió a continuar las investigaciones sobre la causa de los ataques.

Los incidentes son vistos como un revés al histórico proceso de acercamiento iniciado por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el actual mandatario cubano Raúl Castro, que resultó en el restablecimiento de relaciones entre ambos países y en la reapertura de embajadas.