Las parejas conformadas por mujeres homosexuales recurren cada vez más a los tratamientos de reproducción asistida para poder ser madres, aseguró Armando Miguel Roque Sánchez, especialista del Hospital Ángeles Lomas.

Entre dos y tres por ciento ha aumentado la cantidad de mujeres homosexuales que acuden con su pareja a los centros especializados para lograr su propósito, estimó el coordinador químico del Centro Mexicano de Fertilidad del Dr. Alberto Kably.

Comentó a Notimex que el porcentaje todavía es bajo, “pero casi nadie se acercaba a preguntar por este tipo de temas o alternativas hace cinco o diez años”.

“Poco a poco ha dejado de ser un tabú o mito y la distribución de mayor información ha ayudado a que más parejas se acerquen a buscarlos (tratamientos)”, insistió el experto en el marco del Día de la Madre.

Señaló que las alternativas actuales van desde la inducción de ovulación, estimulación ovárica e inseminación intrauterina hasta las terapias de alta complejidad, como la fertilización in vitro.

Roque Sánchez indicó que la inseminación artificial con semen de donante es la más apropiada para las parejas homoparentales, y explicó que esta opción consiste en colocar espermatozoides dentro de la cavidad uterina cuando la mujer está ovulando.

Apuntó que la muestra de semen utilizada es preparada de manera previa mediante un método llamado capacitación espermática, el cual permite dar nutrientes a los espermatozoides para adquirir la capacidad de fecundar al óvulo.

Es necesario que después sea estimulado ligeramente el ovario para aumentar de 16 a 32 por ciento las posibilidades de éxito por intento en cada ciclo menstrual, mencionó el médico, al exponer que de esta manera es muy bajo el riesgo de presentar un embarazo múltiple.

Acotó que muchas de estas parejas deciden recurrir a un banco de semen para obtener la muestra, con la intención de mantener en anonimato al donador, y cuando se trata de una persona conocida es preferible expedir los consentimientos legales para evitar problemas a futuro.

En ese tenor, Roque Sánchez recordó que México sigue aún sin una legislación para la reproducción asistida en el caso de mujeres lesbianas, por lo que quizá algunas optan por decir que son solteras al momento de acudir a solicitar el servicio.

Pero -dijo- es relevante y necesario preguntar por su preferencia sexual para orientarlas sobre el tipo de tratamiento más adecuado. “Ésa es básicamente la razón y forma parte del interrogatorio, pero no debe ser una limitación para poderlo hacer o ser motivo de discriminación”, enfatizó.

Tabasco y Sinaloa son los únicos estados que autorizan la gestación asistida y subrogada, es decir, el uso de un vientre alquilado o prestado que es también una oportunidad para que los hombres homosexuales puedan tener hijos, argumentó.

No obstante, refirió que los establecimientos deben contar con normas y reglamentos oficiales para llevar a cabo estas prácticas y algunos organismos, como la Comisión Nacional para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), certifican que los médicos y centros de reproducción asistida estén capacitados.

A la pregunta ¿la sociedad está preparada para este tipo de familias?, Roque Sánchez acentuó que esta alternativa para tener hijos, al igual que quienes deciden postergar la maternidad después de los 35 años de edad, es ya una tendencia.

Añadió que las parejas, tanto heterosexuales como homosexuales, deben contar además con una preparación psicológica para estar seguros de la decisión, las posibilidades reales de cada terapia y, sobre todo, tener una buena relación con su médico durante y después de proceso.

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