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Era el 19 de Septiembre, temprano por la mañana, el Presidente Enrique Peña Nieto izó la bandera monumental, a media asta en el zócalo capitalino, en memoria de la tragedia ocurrida 32 años atrás.
A las once de la mañana en punto, sonó la alarma sísmica, indicando que el “simulacro” había empezado. Nadie imaginaba, ni en la más horrenda de sus pesadillas, que un par de horas más tarde un terremoto similar al de 1985 volvería a azotar, con furia,  a nuestra nación.
Sinceramente se sintió muy fuerte. Muchos pensábamos que se trataba de una réplica del sismo ocurrido 12 días atrás casi a la media noche, con epicentro en Oaxaca y Chiapas, en donde fue devastador.
La información empezó a fluir a cuenta gotas. Se hablaba de dos temblores simultáneos, uno con epicentro en Morelos y el otro con epicentro en Puebla, hasta que horas después se aclaró que se había originado en Axochiapan.
Desafortunadamente los rumores se fueron confirmando, muchos edificios se habían derrumbado y muchísimos más habían quedado seriamente dañados. Lo peor, más de 250 personas habían perdido la vida y cientos habían quedado atrapados entre los escombros aún con vida.
De nueva cuenta, el pueblo de México demostró de qué está hecho de: bravura, solidaridad y compasión por su prójimo. Lanzándose a las calles a socorrer a sus compatriotas en desgracia, ayudando a mover los escombros y llevando víveres a los centros de acopio.
Sin embargo, como sucede casi siempre, fue en el Distrito Federal en donde se volcó la atención y auxilio, olvidando por momentos que nuestro querido Estado de Morelos había sido herido profundamente en el alma.
En muchos municipios no ha llegado la ayuda, faltan herramientas, maquinaria y gente para retirar los escombros. Muchas personas se han quedado sin hogar y no en todas partes hay albergues. Aunque de poco van llegando, faltan víveres en lugares como: Alpanocan, Totolapan, Ticumán, Jumiltepec, Axochiapan, Miacatlan, Coatetelco y Tepalcingo.
Por su parte las autoridades balompédicas del país, mostrando sensibilidad, decidieron en un principio posponer los partidos de Copa que se celebrarían a media semana, para después informar que con la fecha diez del Torneo de Apertura 2017, que se disputaría el próximo fin de semana, se haría lo propio.
Desafortunadamente nunca faltan los rumores en esta clase de situaciones. En un principio se afirmó que el coloso de Santa Úrsula había sufrido daños estructurales, razón por la cual el Clásico de Clásicos, entre América y Guadalajara, no se podría realizar.
También los aficionados al deporte de las tacleadas se palidecieron ante la perspectiva de que el duelo de la NFL  que jugarán los Patriotas de Nueva Inglaterra contra Los Raiders de Oakland,  a celebrarse el 19 de Noviembre en el mismo inmueble, tuviera que ser cancelado.
Afortunadamente no fue así, el Monumental Estadio Azteca sigue ahí, como nuestra nación; de pie, listo para dar la pelea… ¡Viva México!

Eduargo Brizio 

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