Las Selecciones menores de futbol son las que nos han otorgado las mayores satisfacciones. Todavía se me estremece la piel al recordar, aquel 2 de octubre de 2005, la voz de mi amigo Raúl Orvañanos, desde Perú, pronunciando las palabras que creí que me iba a morir antes de tener la dicha de escucharlas “¡México, campeón del mundo!”

Tampoco podía creer el día en que la Selección Olímpica, dirigida por Luis Fernando Tena realizó la hombrada de colgarse al cuello la medalla de oro en Londres 2012, venciendo categóricamente en la final al scratch du oro.

Los niños héroes en México 2011, repitieron la hazaña al conquistar la segunda Copa del Mundo sub-17, jugando de locales, dirigidos por el Potro Gutiérrez y derrotando a Uruguay, teniendo como testigo a un Coloso de Santa Úrsula esplendorosamente lleno hasta las lámparas.

Pues ahora toca el turno a los dirigidos por Marco Antonio el “Chema” Ruiz, quienes, dando tumbos, manteniéndonos comiéndonos las uñas, con los nervios crispados de la emoción, lograron la proeza de llegar a la gran final del Mundial de “cadetes” que se está efectuando en Brasil.

En la semifinal disputada ante Holanda, me dio la impresión de que ellos fueron superiores balompédicamente hablando, la meta mexicana sufrió y fueron varias las veces que los nuestros se salvaron.

Cuando al minuto 74 cayó el gol de la quínela en favor de los holandeses, pensé que hasta ahí había llegado el sueño; sin embargo, cinco minutos después el silbante ecuatoriano Guillermo Guerrero señaló una falta inexistente, fuera del área a favor de México.

“De faltas que no son, suelen caer goles” y esta vez no fue la excepción, Efraín Álvarez, quien había ingresado de cambio, tocó la pelota fuera del alcance del guardameta para logra la igualada, forzando así los fatídicos disparos desde los once metros para definir un ganador.

Efraín Álvarez (jugador del Galaxy) pasó de héroe a villano cuando al angelito se le ocurrió tirar el primero (irresponsablemente) a la Panenka, volví a pensar que el sueño había terminado y más cuando Gómez erró el penal de la victoria; pero el arquero tricolor Eduardo García, canterano del rebaño sagrado, se agigantó bajo los palos atajando en tres ocasiones los disparos tulipanes, convirtiéndose en la figura del partido.

Todo se decidirá el próximo domingo 17 de noviembre, en el Estadio Bezerrao, de la ciudad de Gama, a 30 kilómetros de Brasilia, otra vez frente a Brasil… se vale soñar… vamos “muchachees”.

 

Eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com