En esta ocasión me encantaría transcribir, para ustedes, unas palabras pronunciadas por el “filósofo” César Luis Menotti, en una entrevista que tuve en una ocasión de ver en las redes sociales y a mi entender, están llenas de razón.
“… unos tipos que no jugaron nunca al fútbol que: agreden, ofenden y analizan con una soberbia que no condice con su condición de periodistas. Yo el penal lo hubiese tirado…, vos no lo hubieses tirado, ni lo vas a tirar nunca, porque vos no vas a entrar nunca a la cancha a jugar once contra once en la cancha de Boca, no vas a jugar nunca, entonces aprendé a escuchar a ver lo que se siente en una camiseta cuando vos entrás a la cancha… se prudente… esto no quiere decir que seas consecuente; pero sé prudente…. y hay una imprudencia en el periodismo…”
No solamente estoy de acuerdo con él; sino que me parece que sus pronunciamientos aplican a la perfección con el tema arbitral. Con la mayor ligereza podemos escuchar a un comentarista tomarse el atrevimiento de afirmar tajante, voz en cuello: “No se atrevió a expulsarlo” … ¿De qué estamos hablando?.
Como bien lo dijo Menotti, no pido que sea consecuente, pero sí, que sea prudente y sobre todo ¡Respetuoso! Que diferente sería que opinara: “desde mi punto de vista, la juzgo mal” o “el árbitro no tenía el mejor ángulo de visión” o simplemente “en mi opinión era de tarjeta roja”, sin caer en el exceso de afirmar “No la quiso ver”, con las múltiples implicaciones que esto conlleva.
Esto toma matices dramáticos cuando la persona que critica de tal manera, jamás se paró en una cancha de futbol, mucho menos con un silbato en la boca ante cien mil espectadores.  Sin mencionar que quizá nunca ha leído la regla de juego, tomado un curso de arbitraje o pitado (también) en una cancha llanera.
Además, debemos de resaltar que las “doctas” opiniones emitidas por los neófitos arbitrales, siempre, absolutamente siempre, están cobijadas y expuestas a la sombra de mil y una repeticiones televisivas, nunca arriesgando un punto de vista en la jugada original, llegando al cinismo de afirmar tajantes luego de verla varias veces, en cámara lenta y desde distintas tomas “¡Era clarísima!”.
Igualmente repruebo a los ex silbantes que analizan en los medios y emplean los mismos calificativos (“No se atrevió a expulsarlo”) porque lo considero una absoluta falta de ética. Insisto: no criticar; sino, la forma de hacerlo, olvidando quizá que algún día ellos gozaron de la misma investidura.
Todos tenemos el derecho de opinar, sobre todo ahora que resulta “que hay un árbitro en cada aficionado”; sin embargo, me parece que como lo pide Menotti, los que tienen un micrófono y jamás se pararon en la cancha, lo deberían de hacer: con prudencia, sin agredir ni ofender, analizando sí, emitiendo su punto de vista sin emplear adjetivos peyorativos, para sumar en vez de restar, respetando al futbol… todo está en los matices.

Por: Eduardo Brizio / [email protected]

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