Después de 17 largas jornadas, aquí está la Gran Fiesta del balompié mexicano, en donde tendremos la oportunidad de darnos un banquete de futbol, con lo más granado del Torneo.

Los Rayados de Monterrey aparecen como claros favoritos, luego de terminar encaramados en la cima de la tabla general; sin embargo, ya lo cantó el insigne canta autor y filósofo de la música vernácula, oriundo de Guanajuato, don José Alfredo Jiménez, cuando de Liguilla se trata, tal y como se lo confesó un arriero: “no hay que llegar primero, hay que saber llegar”.

De modo que puede ocurrir “que del plato a la boca, se caiga la sopa” y suele pasar que el octavo lugar termine eliminando al súper líder o que otros resultados sorpresivos rompan todos los pronósticos. Sobre todo ahora, que el primer criterio de desempate en el marcador global no es el hecho de haber terminado mejor colocado en la tabla de clasificación, sino son los goles de visitante, lo que desde mi punto de vista le añade emoción y dramatismo a los partidos.

Los Tigres quedaron segundos y enfrentarán, en un duelo de Fieras, a los Panzas Verdes del León, quienes podrían dar la sorpresa. De cualquier manera, en la Sultana del Norte ya se están frotando las manos ante la posibilidad de que los partidos finales, los que decidan el título, se jueguen ambos en Monterrey, lo que haría las delicias de los aficionados.

La serie entre el América y el Cruz Azul también llama la atención. Los Cementeros festejaron su pase como si hubieran ganado la Copa del Mundo, de modo que bien le podrían sacar un susto a los emplumados, quienes, echando a volar la sinceridad, no las han traído todas consigo. Sería la gran oportunidad para los de La Noria de cobrarse cuentas pendientes con los de Coapa.

Y quizá en donde más pareja luce la cosa es en el enfrentamiento entre Monarcas y Toluca. Los purépechas han hecho un gran torneo y tienen la “ventaja” de que cierran en Morelia. Por su parte, los choriceros deben de mostrar que el trabajo de Hernán Cristante por fin está rindiendo frutos. De pronóstico reservado.

El gran ausente es el Rebaño Sagrado, que no tuvo oportunidad de defender la corona al quedar eliminado de la competencia. Otra de las decepciones fue el Pachuca, que se irá a jugar el Mundial de Clubes, olvidándose de la liguilla.

La sorpresa del Torneo fueron los Lobos BUAP, a quienes no les alcanzó para tener vela en el entierro, pero que hicieron una gran campaña, alejándose de la sombra del descenso al averno de la división inferior.

Y la decepción más grande fueron mis queridos Pumas, quienes quedaron de “sotaneros” y muy poco fue lo que mostraron a lo largo de las 17 fechas. Sin pies ni cabeza, de pena ajena.

Ojalá y los hombres de negro no aporten la mala nota. Todo está listo para que sea una Gran Fiesta… que se corone el mejor.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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