Al momento de escribir, para ustedes estimados lectores del Diario de Morelos, todavía no se disputa el partido de ida de los Cuartos de Final entre Cruz Azul y América; pero es muy probable que cuando me estén haciendo el favor de leerme ya conozcan el resultado.
Se trató de una edición más del llamado “Clásico joven del balompié nacional” como fue bautizado en su momento por Gerardo Peña Kegel, relator de Televisa Deportes, conocido como “la voz de la emoción”.
En principio pensé que debido a la inercia que produjo, luego de una larga ausencia, la calificación de la Máquina Celeste a la Gran Fiesta del futbol mexicano, bien podrían considerarse candidatos para avanzar a la siguiente ronda. Digo, porque celebraron como si hubieran ganado la Copa del Mundo.
Sin embargo, poco me duró el gusto, toda vez que intempestivamente se filtró la noticia en el sentido de que Paco Jémez no continuará más como “maquinista”, cediendo su lugar a Pedro Caixiña.
Escapa a mi entendimiento cómo es que en plena Liguilla, se les ocurre hacer público el inminente despido, para el próximo torneo, del conflictivo Director Técnico español. Quiérase o no, forzosamente tiene que afectar al equipo. En vez de que haya armonía, que luchen todos juntos por el “sueño” y objetivo común, ya se sembró la manzana de la discordia.
Por el otro lado los dirigidos por “el consorte de la liendre” no las han traído todas consigo, no solamente se han distanciado de las victorias; sino que el desempeño de la oncena ha dejado que desear.
La H. Comisión de Árbitros delegó en Jorge Isaac Rojas la responsabilidad de dirigir las acciones y vaya que se trata de una gran responsabilidad, sobre todo si tomamos en cuenta que el alto mando de los hombres de negro decidió prescindir, para la Liguilla, de los servicios de los peces gordos, en virtud de que no acreditaron cabalmente las pruebas físicas en donde se pretendió evaluar su real condición; sin embargo, los angelitos optaron por fingirse lesionados con la esperanza de que la evaluación no fuera tomada en cuenta a la hora de las designaciones; pero al grito de “la virgen todo lo ve”, les salió el tiro por la culata.
Jorge Isaac Rojas ha tenido una muy buena campaña, a pesar de que ya le avisaron que perderá el gafete de FIFA para la próxima temporada, que lo acredita como árbitro internacional, lejos de amilanarse, se creció al castigo y ha realizado estupendos trabajos. Ojalá y anoche en el Estadio Azul, no haya sido la excepción.
No sería nada malo que los dirigidos por Paco Jémez tomaran la actitud asumida por Jorge Isaac, que lejos de sumirse en la autocompasión saquen la casta, que piensen que solamente hay un aquí y un ahora, que salten a la cancha con hambre de triunfo a demostrar de qué están hechos, que gane el mejor y por supuesto… que nos hayan  regalado un gran partido.

Por: Eduardo Brizio / [email protected]