La Final de la Copa Mx a disputarse en el Estadio Victoria de Aguascalientes, entre Necaxa y Toluca, ya tiene fecha, será el próximo miércoles 11 de abril y también ya tiene hora, a las 20 horas.
La Copa es un torneo con un sabor especial; toda vez que las eliminaciones directas, muchas veces definidas con la ejecución de los fatídicos disparos desde los once metros decidir un ganador, le otorgan una agradable dosis de dramatismo.
Hace muchos años se conocía como “La Copa Presidencial”, en una clara copia a la “Copa del rey” que se disputa en España. Sin saber bien a bien el por qué, los dueños del balón la suspendieron, borrándola del calendario balompédico nacional por varios años y aunque está de regreso, desafortunadamente no ha podido “calentarse” como es debido; pero, ahí la lleva y cada vez se pone mejor.
Al escribir sobre la Copa. Llegaron muy frescos a mi memoria añejos recuerdos. Resulta que una vez estaban disputando la Final Cruz Azul vs. Veracruz, arbitrada por mi querido profesor don Arturo Yamsaky, se fueron a  penales. Imagínense de qué época les estoy comentando, baste mencionar que la regla de juego no era como ahora, que cada equipo ejecuta (primeramente) cinco disparos, lanzados cada uno por diferente futbolista. No, en aquellos tiempos, todavía se ejecutaban tres por cada equipo, los tres se hacían en forma consecutiva (no alternadamente) y los tiraba un solo jugador.
Primero tiró el Cruz Azul y por conducto de Gustavo “el halcón” Peña, acertaron en los tres disparos. Tocó entonces el turno a los escualos, llevando la responsabilidad en sus botines Pedro Damián, quien anotó los dos primeros, pero el tercero fue detenido por el guardameta cementero para darles el título.
Pasaron los meses y he de platicarles que todos los jueves, acompañaba a mi papá a entrenar por la tarde con los silbantes, pasábamos a comer y nos íbamos al estadio, porque en aquel entonces los jueves, había partido. Al término del encuentro que fuimos a presenciar, caminando por los pasillos, detrás de los palcos, el grupo de silbantes se topó con el Ché Gómez, quien era Director Técnico del Veracruz, entre bromas y risas “acusó” a Yamasaky de no haber repetido el tercer penal, el fallado; toda vez que, en su opinión, se adelantó el guardameta.
Yamasaky, con esa simpatía que lo caracterizaba acotó: “Sí se adelantó, claro que se adelantó” y siguió, dando una explicación: “Pero qué pasó… una vez que falló… Damián se agarró la cabeza lamentándolo” … “¡Se acabó el partido!”… “Si Damián, en lugar de mesarse los cabellos, se hubiera quejado señalando al arquero y haciendo aspavientos de que se adelantó….” “eh, eh, eh lo hubiera repetido”. Al tiempo que todos reíamos, incluidos el Ché Gómez, el chino le recomendó “échale la culpa a Damián… no a mí”
Genio y figura hasta la sepultura. Cómo aprendimos cosas a su lado, lo que se debe hacer y hasta lo que no… ¡qué bonito es recordar!

Por: Eduardo Brizio / [email protected]