Arrancó el torneo local de futbol y en mi opinión la jornada uno estuvo cargada de emociones y fue prolífica para el comentario.

Me niego a ser comparsa de aquellos detractores del balompié mexicano, quienes en tono de burla hacen estúpidas comparaciones con la calidad balompédica que tuvimos el gusto de disfrutar hace apenas unos cuantos días en Rusia 2018.

Guardando, por supuesto, las proporciones escapa a mi entendimiento que se menosprecie el campeonato nacional, sobre todo cuando las críticas y hasta las mofas provienen de quienes nos beneficiamos económicamente de lo generoso que es nuestro querido deporte.

En el Veracruz vs. Pumas hubo un balón que fue despejado de meta, para que cuando había recorrido setenta metros en el aíre, el paraguayo Carlos González, flamante contratación felina, lo bajara con el pecho y sin dejarlo caer, a la media vuelta, la empalmara de bolea, para estrellarlo en el larguero de la portería escuala ¡Una joya! Si esa misma jugada la hubieran realizado en la Copa del Mundo: CR7, Messi o Neymar, hubiera sido considerada obra maestra.

El Atlas vs. Querétaro, celebrado en el monumental Estadio Jalisco fue espectacular. Los rojinegros estrellaron tres balones en los postes, fallaron un penal y les anularon (atinadamente) un gol; de modo que los otrora gallos blancos la sacaron muy barata con el empate a cero goles.

¿Tuvieron ocasión de ver el Tijuana vs. Chivas? Qué clase de partido nos regalaron; sobre todo, llamaron mi atención: el ritmo, la intensidad y la entrega mostrada por los contendientes, bajo un marco esplendoroso con un estadio lleno hasta las lámparas.

El regreso de la máquina celeste al coloso de Santa Úrsula fue apoteósico, con un entradón, en un encuentro muy entretenido que dio mucho de qué hablar.

Gracias a la criticada y vilipendiada “regla del menor”, tuvimos la dicha de ver debutar en el máximo circuito a 12 jóvenes futbolistas mexicanos. ¡Sí, leyó usted bien, a 12!, cuestión que festejo y aplaudo.

Debido a la gran forma física mostrada por la mayoría de los contendientes; ni siquiera parecía que se estuviera disputando la primera jornada.

Hubo golazos, atajadas, sin faltar la ya clásica polémica arbitral. Excelentes entradas en los estadios. Los espacios televisivos cada vez más se amplían y se comparten para beneficio de los aficionados.

La nota discordante quizá provino de los hombres de negro, quienes siguen demostrando en algunos casos, una preocupante mediocridad, lo que ha provocado la generalizada aclamación para que el video arbitraje llegue pronto en auxilio de los colegiados.

De cualquier forma, fue para para lo que alcanzó, por eso, no solamente me parece incomprensible; sino que, llegan a molestarme hasta el hartazgo, las infundadas burlas disfrazadas de críticas hacia el torneo mexicano, sobre todo cuando provienen de aquellos que, sin sentido de pertenencia se toman el atrevimiento de… patear el pesebre.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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