La verdad, estimados lectores del Diario de Morelos, es que ya no sé si llorar, reír o materialmente ponerme a rezar, luego de escuchar las declaraciones del Director Técnico de los rayados del Monterrey, al referirse a la final que recientemente perdieron contra los Tigres, en el sentido de culpar al arbitraje de la derrota. Alguien debería de ubicar al Turco y decirle que no ande viendo la paja en el ojo ajeno e ignorando la viga en el propio.
Honestamente pienso que, si hubo un chivo expiatorio, ese fue el delantero colombiano Avilés Hurtado, quien cuando agonizaba el partido, tuvo el tanto del empate, que hubiera mandado la final a tiempo extra, en sus botines al ejecutar la pena máxima; sin embargo, para frustración de toda la afición falló el disparo. Y qué manera de fallar; digo el balón pasó a medio metro del arco ¿Qué acaso no es el timonel quien decide al cobrador de los penales?
Del mismo modo me parece que el cancerbero rayado Hugo González también tiene vela en el entierro; en virtud de que, el primer gol se lo comió completito y en el segundo aplica el dicho que “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”.
Si existiera autocrítica de parte de Mohamed, debería de reconocer los errores que cometieron sus futbolistas; pero sobre todo, los yerros que cometió él desde la dirección técnica. El hecho de haber jugado con Basanta por la lateral de la izquierda en el partido de vuelta, le costó el título; así de fácil.
Desde el encuentro de ida, los dirigidos por el Tuca Ferreti mostraron superioridad y lo ratificaron en el duelo de vuelta.
Esto toma matices dramáticos cuando en las recientes declaraciones afirma que “se tomó una semana para no hablar en caliente”. Entonces, salió poco reflexivo el muchacho, porque recurrir al subterfugio de culpar al arbitraje de una derrota raya en la cobardía y en el caso que nos ocupa no aplica. No aplica porque el arbitraje de Fernando Guerrero rayó en la excelencia.
Mucho tendrá que meditar Tony sobre su participación en las finales, porque ya es la segunda que pierde, en los tiempos recientes, cerrando en casa. La primera se la sacó el Pachuca hace un año, en Mayo del 2016, en el último minuto, por especulativos y pecho frío, para que ahora, el acérrimo rival les repitiera la dosis, haciéndolos tropezar de nuevo y con el mismo pie.
El próximo jueves los rayados tendrán oportunidad de sacarse la espina, cuando reciban a los tuzos del Pachuca en la Final de Copa, que por cierto será dirigida por el silbante Antonio Pérez Durán.
Ojalá y se aplique el equipo de Mohamed, no vaya a ser que también el Pachuca los vacune y les repita la dosis, de cualquier modo, en el caso de un resultado adverso, como siempre ocurre en México, una vez más… le puede echar la culpa al arbitraje.

 

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