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El balompié mexicano es fuente inagotable de cosas raras. No hace mucho tiempo, los árbitros se pusieron en huelga y paralizaron impunemente el torneo, para que el TAS terminara por exonerar a los supuestos agresores. Calificaron, recientemente,  el posponer el partido Atlas vs. Tigres porque la pantalla no subía lo suficiente y estorbaba el desarrollo del partido, como una “causa de fuerza mayor”. Registros indebidos de jugadores que son pasados por alto. Levantar vetos de estadios dependiendo de los intereses de la cúpula del poder federativo. Aplicar el reglamento “según el sapo; es la pedrada”. Quitar y poner castigos a conveniencia…

Pues el pasado fin de semana no podía ser la excepción. Ahora ocurrió que el partido Veracruz vs. Lobos BUAP inició con 21 minutos de retaso porque el equipo visitante no llevó su segundo uniforme ¡Una cosa de locos!.

Resulta que, en su calidad de local, el Veracruz avisó en tiempo y forma que ellos jugarían dicho encuentro vestidos de blanco, cuestión que fue notificada en tiempo y forma por la Comisión de Árbitros al equipo poblano; sin embargo, faltando una hora y media para que iniciaran las hostilidades, se percataron de que los Lobos también pretendían saltar al terreno de juego de blanco, haciendo caso omiso del comunicado oficial.

Fue ahí en donde se armó la discusión, mientras que los de la Benemérita Universidad poblana clamaban a los cuatro vientos que no traían otro uniforme y que solamente habían viajado al puerto jarocho con el equipamiento blanco y el otro (el rojo con negro) lo habían dejado en casa, los escualos argumentaban que, de acuerdo al reglamento de competencia de la Liga Mx, le corresponde al equipo visitante, en caso de confusión, cambiar su indumentaria; de modo que, “exigiendo su tequila y pidiendo su canción”, al grito de “no me cambio, no me cambio y no me cambio”, agravaron la situación.

Total, que para evitar que el encuentro fuera pospuesto, fueron los tiburones rojos quienes “doblaron sus aletitas” y accedieron a utilizar sus colores tradicionales; sin embargo, hubo necesidad de ir a traer las prendas hasta la casa club, lo que terminó por ocasionar el retraso.

Digo, en medio de los desastres naturales que han azotado a nuestro país, como lo fueron el terremoto que dejó en la orfandad a millones de compatriotas en Oaxaca y Chiapas; así como los ciclones y huracanes que han dañado a la población. La inseguridad que nos agravia, la violencia cotidiana, los feminicidios, la rampante corrupción, la incertidumbre y el mal manejo que ha rodeado Ayotzinapa, el escabroso asunto de “la casa blanca”, la tragedia en que se vio envuelta la guardería ABC, en donde hasta la fecha no hay culpables, las licitaciones arregladas de OHL, el tristemente célebre  incidente de “el socavón” en donde todo mundo se echa la bolita y es la hora en que no se fincan responsabilidades; los fraudes electorales, las acusaciones de Odebrecht sobre millonarios sobornos, “La estafa maestra”… nuestro querido deporte debería de ser una luz refulgente… en este mar de oscuridad.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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