Vaya que levantaron ámpula los cometarios emitidos por el Director Técnico de La máquina celeste Paco Jémez, el pasado sábado, luego de sucumbir ante Lobos BUAP por tres goles a cero, en el sentido de que “El Cruz Azul no es un equipo grande”. Dicha aseveración sonaría estúpida en labios de cualquiera, pero viniendo de quien dirige los destinos de los cementeros, me parece inadmisible.

Pero como dijo Jack el destripador: “vamos por partes”. Para ser un equipo grande se necesita ser, por principio de cuentas, un histórico y los de La Noria cumplen y con creces con ese rubro, pues cuentan con una trayectoria refulgente, plagada de blasones imposibles de denostar. Ocho títulos de liga los respaldan; sin mencionar 10 subcampeonatos… “el tambor también es tropa”.

Se requiere ser un equipo de convocatoria nacional, que llene los estadios cada vez que se presenta como visitante. Acaparar una buena parte de la afición al futbol y según las encuestas, el Cruz Azul ocupa el tercer lugar en cuanto a preferencia de los fanáticos se refiere, superado únicamente por Chivas y América.

Un equipo grande es sinónimo de un conjunto mediático; es decir, que los medios de comunicación hablados y escritos estén al pendiente de todo lo que acontece en el entorno del mismo. Haber contado con campeones de goleo y futbolistas emblemáticos.

Tener instalaciones del primer mundo para entrenar. Un escenario digno para disputar sus partidos como local. Además, contar con un generoso presupuesto que le permita contratar a figuras del balompié nacional e internacional.

Digo, me parece que la escuadra azul cumple cabalmente con el perfil necesario para poder catalogarlo como un equipo grande. Solamente una mentecilla obtusa podría minimizar “la grandeza” por la falta de títulos recientes. Por ejemplo, los Dallas Cowboys llevan 21 años sin ganar un Super Bowl y los Dodgers de Los Angeles 29 años sin coronarse en una Serie Mundial y nadie duda de su grandeza.

El que me parece que se quedó chico fue su timonel, quien desde mi punto de vista es un don nadie del futbol; así como, un advenedizo al balompié mexicano. Que no ha ganado nada, ni le ha ganado a nadie. Que en la madre patria solamente había dirigido equipos de medio pelo. Que al grito de “la culpa no es del indio” y como hace 500 años, vino a cambiar espejos por oro.

Ha sido bien poco lo que ha mostrado desde el punto de vista futbolístico. En su primera temporada no calificó a la liguilla y en esta el equipo se le está desmoronando. Se ha vuelto tristemente célebre por cuestiones extra cancha, por haberle hecho señas obscenas al público faltándole al respeto; pero sobre todo, por su intolerancia, pedantería y poca inteligencia para manejarse en las conferencias de prensa, en donde ha llegado a ser petulante, ofensivo y de mecha corta.

Me gustaría saber si sigue considerado al Cruz Azul un equipo chico cundo a su cuenta llega quincenalmente… el depósito bancario.

Reglas y Reglazos
Eduardo Brizio
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