Vaya que “le salió la criada respondona” a los Tigres y al América, luego de enfrentar en los Octavos de Final de la Liga de campeones de CONCACAF a sus “similares”: Alianza de El Salvador y Comunicaciones de Honduras, al obtener de “panzazo” su pase a la siguiente ronda.
 
Pensaron que se trataría de un día de campo; sobre todo, porque (aunque no trajeron buenos resultados) primero jugaron en patio ajeno y cerrarían la serie actuando como locales, lo que presagiaba un “triunfo seguro” y por qué no, hasta una probable goleada ¡Sí, Chucha!
Pero la realidad fue muy distinta; toda vez que, “se juntaron el hambre y las ganas de comer” al conjugarse: por un lado, el hecho de que los centroamericanos salieran a jugar “con el cuchillo entre los dientes” y por el otro, el exceso de confianza en que cayeron los nuestros.
 
Cuando agonizaba el partido en El Volcán, nadie podía creer que los dirigidos por el ‘Tuca’ Ferretti “tenían un pie en la tumba y el otro en una cáscara de plátano.
 Sobre todo, tomando en cuenta que, aunque habían perdido el duelo de ida 2 por uno, al minuto 23, en Monterrey, ya ganaban 3 goles por 0.
 
Pero, cuando recibieron dos tantos de visitante, que empataban el global y les daba el pase a los salvadoreños, tuvo que ser el “Patón” Guzmán, cancerbero de los Tigres, quien, al subirse a rematar un tiro de esquina, mediante certero cabezazo se convirtiera en el héroe del partido, cambiando el destino de la competencia.
 Desafortunadamente, eso no lo va a educar.
 
Y en El Azteca, las Águilas, en un encuentro muy accidentado, sufrieron lo impensable al llegar hasta la serie de los fatídicos disparos desde los once metros para definir un ganador.
 
Si bien es cierto que el gol de los hondureños fue producto de una falta inexistente; también lo es, que el América jugó con superioridad numérica los últimos 25 minutos del partido.
 
Igual reclaman que un balón traspasó la línea de gol (yo creo que no entró por completo) y tratan de culpar al Nazareno tico Henry Bejarano de todos sus males y a Jair Marrufo, quien según esto hizo un trabajo nefasto en el juego de ida.
 
Lo cierto es que los grandes equipos deben salir a la cancha a superar todos los obstáculos, incluso los yerros del silbante.
 Yo creí que me iba a morir sin escuchar a los de Coapa... echarle la culpa al árbitro

Por: Eduardo Brizio / ebrizio@hotmail.com