Qué les parecieron, estimados lectores del Diario de Morelos, los Cuartos de Final de la gran fiesta del balompié mexicano. Echando a volar la sinceridad, pienso que la Liguilla, hasta el momento, ha dejado mucho que desear. Baste mencionar que tres de las cuatro series terminaron empatadas en el marcador global (y sin necesidad de recurrir al gol de visitante) fueron los equipos mejor colocados en la tabla de posiciones quienes avanzaron a la siguiente ronda.

El único equipo que calificó categóricamente fueron los rayados del Monterrey al despachar a los rojinegros del Atlas con un contundente seis goles por dos (en el global) lo que ha provocado que “los que saben de futbol” ya les estén entregando el trofeo que los acredita como campeones, olvidando que la Liguilla es otro torneo que se disputa muy a la mexicana, en donde (supuestamente) cualquiera le puede ganar a cualquiera y que los dirigidos por el profe Cruz, no fueron dignos rivales.

Los Tigres pasaron de lágrima, empatando ambos encuentros a un gol, con el sello de la casa que caracterizan a las oncenas dirigidas por el Tuca, mostrando un futbol ratonero, poniéndole el freno de mano a un plantel plagado de estrellas, que bien podría jugar en forma espectacular. Mientras que los panzas verdes del León hicieron su luchita; pero no les alcanzó.

Pero quizá la peor decepción que nos llevamos todos los que queremos y a amamos al futbol, fue la pesadilla de ver los dos duelos (el de ida y el de vuelta) del clásico joven del balompié mexicano, en donde las Águilas del América y los cementeros del Cruz Azul nos regalaron sendos empates. Lo peor fue que las dos igualadas fueron a cero goles, la calidad estuvo ausente y por momentos aburrieron al respetable. Los de Coapa continúan manteniendo la “maternidad” sobre los de La Noria a quienes muy poquito les duró el gusto de calificar a la gran fiesta. Pero no todo fueron malas noticias para la máquina celeste; toda vez que el español Paco Jémez, quien solamente vino a México al más puro estilo de los conquistadores, a cambiar espejitos por oro, quedó desligado de la institución.

Y en el Monarcas - Toluca, lo único rescatable fue atestiguar el buen torneo que han tenido los purépechas de la mano de Roberto Hernández, quienes tomando en cuenta el modesto plantel con el que cuentan, a base de trabajo, entrega y humildad, han realizado en estupendo papel ¡Enhorabuena!. Por su parte al timonel choricero Hernán Cristante le brotaron todas las limitantes que tiene para desempeñarse como Director Técnico, llevando buena parte de la responsabilidad de que sus dirigidos hayan sido eliminados.

El noveno equipo, el de los hombres de negro, me parece que en términos generales, ha cumplido.

La suerte está echada, el miércoles continúa la fiesta, América vs. Tigres y el jueves, Monarcas vs. Rayados ¿Sus favoritos?, ¿Habrá sorpresas?, ¿Por fin se les concederá a los aficionados de la sultana una final norteña?, ¿Cualquiera le puede ganar a cualquiera?... ¿Competitividad o mediocridad?

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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