Jiutepec, MORELOS.- Descendientes del revolucionario Cliserio Alanís lo recordaron ayer en el panteón de Jiutepec.
La tumba está cubierta por una lápida de mármol, de las pocas que se ven en este cementerio, y sobre ella se aprecian dos placas, una que recuerda al poeta Isaías Alanís Tapia (1910-1958) y su esposa Carmen Trujillo.
El director de Cultura del municipio, Leopoldo Reyes Gaytán, indicó que la placa que indicaba el entierro de los restos del revolucionario, muerto por fuerzas carrancistas en 1918, fue robada no hace mucho.
Sus descendientes lo conocen a través de la historia y lo siguen celebrando cada Día de Muertos, cuando acuden al panteón a llevar flores a todos los integrantes de la familia Alanís, uno de los apellidos de mayor arraigo en el municipio.
En 1911, Cliserio se unió a la guerrilla que Modesto Rangel encabezó en este municipio.
En 1931, Cliserio Alanís dio nombre a la población de San Gáspar, de la que fue oriundo, luego de que por disposición oficial, quedó prohibido el uso de denominaciones religiosas, refiere Reyes Gaytán.
El revolucionario es reconocido como uno de los personajes ilustres del municipio.

Rompen tradición
Por primera vez en muchos años, la tradicional procesión de las ánimas, cuyo sentido es “llevar” al camposanto a las almas en pena, no salió de la iglesia de Santiago Apóstol, debido al sino.
Ayer, la imagen que representa el purgatorio salió de la casa del mayordomo Mario Pichardo y para muchos pasó desapercibida debido a la confusión que prevalece entre la comunidad católica, desde que la iglesia fue cerrada.

Por: Antonieta Sánchez
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