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Cuernavaca, Morelos.- Aunque las recomendaciones para el consumo de líquidos no son distintas para los adultos jóvenes que para los adultos mayores, se sabe que la prevalencia de deshidratación en este grupo de edad es alta, sobre todo en aquellos que viven en asilos, advierten especialistas.

La deshidratación es una de las causas más frecuentes de hospitalización en este grupo de la población y se sabe que el pronóstico de los adultos mayores hospitalizados con deshidratación es peor que en aquellos que son ingresados con un adecuado estado de hidratación.

Algunos factores de riesgo que limitan la ingestión de agua (y líquidos en general) en esta etapa son:

La reducción de la fuerza y función muscular, por lo que se pierde movilidad, ésta aunada a la pérdida de visión, aumentan la incidencia de caídas y fracturas y pueden generar en el anciano miedo a desplazarse y dificultad para acceder a alimentos y bebidas.

También va a haber disminución del apetito y de la sed, que junto con posibles problemas de masticación y deglución.

Asimismo, la existencia de alteraciones cognoscitivas como la demencia, pone en peligro a la persona al no poder expresar o sentir la necesidad de beber. 

La incontinencia urinaria es un problema de salud importante que afecta al 30% de las mujeres de más de 65 años de edad, también ocasiona una disminución en el consumo de bebidas con lo que se incrementa el riesgo a padecer infecciones de vías urinarias, estreñimiento y deshidratación.

Por: DDM staff
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