Significativa semana; horas en las que cada ciudadano primeramente perfila su planeación a un acto cívico, a una costumbre democrática que nos hace decidir en sociedad el porvenir de quienes renovarán los cargos de elección popular; en pocas palabras a quienes se les confiará para conducir el Gobierno Federal, los estatales, muncipios y las legislaturas.
Muchas veces el llamado al voto nos remite a frases ya tradicionales en nuestro lenguaje democrático como el “si no votas, no te quejes”, simplemente para ejemplificar el valor que tiene participar activamente en la suma de votos, ya sea por un candidato u otro. Es un derecho y un deber.
La elección más competida, también traerá aparejada la complejidad de contabilizar los votos; será una jornada electoral larga, donde los estoicos funcionarios de casilla deberán poner todo su esfuerzo en contabilizar cada uno de los votos emitidos y donde las autoridades electorales deberán fungir como garantes de reglas procedimientales ya conocidas para que la elección sea una fiesta democrática.
Los ciudadanos por una parte, es fundamental no caer en el juego de la desinformación; tener muy claro los conceptos de encuesta de salida (muchas veces levantada por alguna empresa con algún interés en particular), un conteo rápido, que no es otra cosa que una muestra de casillas computadas una vez cerrada, que tiene un nivel importante de representatividad en el electorado y que sumada con muchas otras, pueden marcar una tendencia, más no un resultado final.
Finalmente, lo que es un mecanismo que ha dado mucha certeza en los procesos, es el Programa de Resultados Electorales Prliminares (PREP) que va subiendo la información de las actas que han sido computadas y validadas, misma que conforme avanzan los insumos van marcando un porcentaje a favor de los candidatos, siendo éste el que menos margen de error tiene.
La responsabilidad sin duda recae en todos, ciudadanos, representantes de partidos políticos, funcionarios gubernamentales y autoridades electorales de comportarnos en un marco de auténtica civilidad, donde el respeto sea un valor colectivo y no importando las afinidades que cada uno podamos tener, sepamos que lo que realmente importa es que cada uno decida libremente, que cada uno al ejercer su voto sienta que su sufragio vale y que no importando el resultado final, hizo trascender un derecho político, sin que nadie lo juzgue.
¿Qué ha sido una elección donde se ha dicho de todo y donde hay mucho en juego? Sin lugar a dudas, pero cada uno de nosotros debe ser consciente y sumamente responsable de nuestros actos y éste por más mínimo que uno pueda opensar que vale su voto, es una pieza clave para construir gobernabilidad, contrapesos y un mensaje de lo grande que es México y la fortaleza que nos caracteriza cuando priorizamos la unidad nacional.
En cualquier competencia, como la democrática, nada está escrito; lo único que no podemos permitir es que un proceso electoral nos haga perder lo mucho que como sociedad, familia y amistades cada uno de nosotros hemos logrado. No permitamos que las pasiones políticas, nos lleven a romper, con las esencias que más nos unen. Recordemos que México y Morelos siguen, siendo así que para continuar se requiere que la colectividad sea parte de ese futuro.

Por: Guillermo Amerena Betancourt / [email protected]

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