No existe la menor duda que el ambiente electoral encontró una oxigenación con el inicio de la Copa del Mundo de futbol. Sintomático que los ojos de un número importante de mexicanos se vuelque a los partidos del mundial siendo también una oportunidad para distender las comprensibles tensiones que el proceso ha generado en parte de la sociedad, cansada de los millones de spots, cadenas en redes sociales y noticias de las elecciones.
Pareciera que las propuestas que los candidatos no lograron permear en la consciencia del electorado, dificilmente en los días que restan a las campañas, lo lograrán hacer. Tristemente en el colectivo ciudadano las propuestas que tienen mayor recordación son aquellas que podrían ser las más escandalosas pero con muy poca viabilidad al momento de ponerlas en marcha.
Para muchos también el triunfo de la selección mexicana no cayó del todo bien; quienes le han apostado a dividir a la sociedad entre supuestos “buenos y malos”, podría ser anticlimático el triunfo inesperado de México sobre Alemania. El grito sonoro en apoyo al tricolor ha sido una muestra de unidad y también se interpreta en que nada está escrito en una competencia. Quienes quieren ganar votos teniendo de mal humor al electorado, el hecho que ganara México un partido histórico y contra una potencia futbolistica como la alemana, simple y sencillamente, incomodó.
En cuanto a lo que respecta a la selección mexicana, existe un cambio fundamental en su mentalidad; fue muy grato observar que pese a las múltiples reflexiones que no nos daban oportunidad de triunfo, esto no pesó en el foco de algunos seleccionados que ponían la mirada en alto para conseguir la victoria. Es una generación de futbolistas que comienza a construir confianza entre ellos mismos y a valorar que pueden conseguir cualquier resultado pensando en forma positiva y haciendo trabajo en equipo.
Esto es algo que bien podríamos llevar cualquier escenario como ciudadanos; pero es menester de nuestros representantes populares que al llegar a un cargo público, puedan ser incluyentes en su estilo personal de gobernar. De nada sirve ejercer una responsabilidad pública cuando se tiene una agenda plagada de prejuicios. Tampoco la sociedad que apoye a uno u otro candidato debería pensar que por el hecho de estar impulsando alguna candidatura, le da el derecho de segregar o faltar al respeto a otro ciudadano. Al final de cuentas si no se hace trabajo colectivo, construyendo unidad, el éxito de las políticas públicas es menos probable.
La invitación es a que los días que quedan de campaña los candidatos puedan mostrar mayor civilidad; deben entender que de nada sirve enconar a la sociedad, ya que el trabajo complejo comienza el día después de la elección.
La situación para Morelos los próximos años se torna muy dificil. La inseguridad, el insuficiente crecimiento económico y los altos niveles de endeudamiento son aspectos esenciales que el próximo gobierno morelense va a enfrentar y esto amerita seriedad, trabajo político y talento para sumar voluntades.
Las soluciones no se logran en automático por el simple hecho de ser electo; una muestra clara que nos enseña el deporte es que nada está escrito y más nos vale aprender del pasado para darnos cuenta que en unidad se pueden alcanzar más logros que propiciando división

Por: Guillermo Amerena Betancourt / [email protected]

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