Quienes somos de Cuernavaca y durante el paso de los años hemos tenido que trasladarnos por diversas circunstancias a la Ciudad de México, tenemos algo en común, somos analistas consuetudinarios de la carretera Cuernavaca-México.
Sobre todo en la infancia, un monumento siempre identificado que indicaba la cercanía a casa lo representaba el Monumento a José María Morelos y Pavón ubicado en la carretera, justo en los límites territoriales entre la Ciudad de México y Morelos.
Se recuerda, como era un sitio visitado en excursiones escolares; las tiendas y locales de alimentos vecinos al monumento servían de pretexto para hacer un alto en el camino y que los choferes de autobuses estiraran los piés; todo esto, además de ofrecer a niñas y niños la bondad de poder observar el bosque que abriga la zona. Era un espacio sencillo, útil y sobre todo, el primer espacio emblemático de Morelos para quienes nos visitan vía terrestre.
Pues bien, caía el día 21 de diciembre de 2012, a muy temprana hora quienes pasamos por la carretera México-Cuernavaca pudimos percatarnos que aquel Monumento al General Morelos y Pavón, que marcó una gran estima y orgullo como morelense había sido vandalizado; algunas partes de la estatua y letras habían sido robadas, maltratadas o pintarrajeadas.
Ante ello, varios denunciamos el hecho, haciendo un llamado al gobierno de la entonces Nueva Visión, para que registraran el deleznable hecho y tomaran cartas en el asunto. Pasaron días sin que nadie reaccionara.
Fue hasta que un medio de circulación nacional consignó el hecho que se logró captar la atención de autoridades estatales y federales; mismas que llevaban días capoteando el deber de cuidado del espacio público, siendo así, CAPUFE aclaró que dicho espacio era responsabilidad del gobierno morelense y por ende, le correspondía actuar frente al condenable vandalismo perpretado a la estatua a caballo de José María Morelos.
¿Qué siguió de esto? Pues se creó un comité de restauración, el Gobernador Ramírez se comprometió a volverle a dar vida al espacio y total, hoy es día en que cada vez se ve más dañado el espacio, el monumento sigue sin restaurarse y las dudas sobre el destino de dicha obra de arte continúan vigentes.
¿Qué habrá pasado con el monumento del Generalísimo Morelos? Supimos a mitad de año que los restos de la estatua se encontraban abandonados en un terreno de gobierno. Sería muy buen detalle del gobierno de Cuauhtémoc Blanco nos informaran en dónde se encuentra, si se destinaron recursos para su restauración y si se piensa hacer algo al respecto.
También ojalá pronto se tengan recursos para echarle una manita de gato a ese espacio público formativo de identidad que tan buenos recuerdos genera y sin duda forma parte de nuestro patrimonio cultural.
¿Dónde está el Morelos? esperemos nos digan qué hicieron con el desde ese penoso diciembre de 2012 y que sirvan estas líneas para convocar a la sociedad civil a devolverle digna presencia a ese espacio, que es nuestro.

Por: Guillermo Amerena Betancourt / amerenaguillermo@gmail.com