Ottawa.- La mesa de diálogo de la quinta ronda del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que inicia este viernes en México, podría parecer más un "ring" para Canadá y Estados Unidos, toda vez que su relación comercial y política pasa por una de sus peores crisis.

Horas antes de terminar en Ottawa la tercera ronda para modernizar el TLCAN, que tiene casi 24 años de vigencia, Estados Unidos anunció que impondría 300 por ciento de aranceles a las importaciones de aviones CSeries de Bombardier, el gigante aeroespacial canadiense.

Este movimiento fue motivado por acusaciones de comercio desleal de la aerolínea estadunidense Boeing, que acusó que Bombardier puede tener precios competitivos por tener el apoyo gubernamental, lo que Ottawa ha negado.

En su primer encuentro con Justin Trudeau en la Casa Blanca, el 13 de febrero pasado, el presidente Donald Trump prometió que sólo haría un “pequeño ajuste” a esta relación comercial bilateral dentro del TLCAN, pero en los hechos está demostrando mayor adversidad.

A principios de este mes la administración Trump anunció que impondrá un arancel de 20.83 por ciento a la importación de madera canadiense para construcción (sofwood lumber), como una forma compensatoria al considerar que esta industria está subsidiada.

La respuesta de Ottawa fue contundente: “nos iremos a litigio”. Hace dos días el gobierno canadiense anunció que llevó a tribunales del TLCAN la disputa maderera con Estados Unidos tras considerarla “injusta, injustificada y profundamente preocupante”.

Esta es la quinta batalla maderera entre Canadá y Estados Unidos en tres décadas. Los fallos de los tribunales, de acuerdo al Capítulo 19 del TLCAN, siempre han sido a favor de la industria canadiense. El gobierno estadunidense busca substituir este capítulo de resolución de controversias por tribunales en cada país.

Otra aspereza en la relación bilateral está en la propuesta estadunidense de elevar las reglas de origen del sector automotriz de 62.5 a 85 por ciento, y de imponer un 50 por ciento de contenido estadunidense en los automóviles y autopartes fabricados en Norteamérica.

El motor de la industria automotriz canadiense se encuentra en Windsor, Ontario, que hace frontera con Detroit, Michigan.

En una reciente visita a una planta automotriz al norte de Ontario, la gobernadora Kathleen Wynne afirmó que el sector automotriz de Norteamérica está “amenazado” por medidas “punitivas extremas” que están “lejos de la realidad” y que desconocen una industria “integrada y competitiva” cuyo futuro depende del libre comercio y de fronteras abiertas.

La gobernadora hizo estas declaraciones luego de visitar la fábrica Weber Manufacturing Technologies, donde 220 trabajadores altamente calificados fabrican moldes de precisión y componentes automotrices y aeroespaciales para armadoras de Canadá, Estados Unidos y México.

La industria automotriz canadiense es el principal empleador en manufactura del país y uno de los mayores contribuidores al Producto Interno Bruto (PIB), respalda 130 mil empleos y 500 mil fuentes de empleo en plantas de ensamblaje y componentes, según la Asociación Canadiense de Manufactureros de Vehículos.

Por otra parte, Estados Unidos quiere que Canadá cancele su sistema de gestión de suministro en la producción de lácteos, huevos y aves de corral, el cual afecta las exportaciones estadunidenses de leche ultrafiltrada.

Canadá y Estados Unidos comparten la frontera más grande del mundo por la que atraviesan diariamente 400 mil personas y dos mil millones de dólares en bienes y servicios.

El comercio entre ambos países alcanzó los 885 mil millones de dólares en 2015 y los 882 mil millones de dólares en 2016. El comercio bilateral junto con las inversiones de ambos lados están valuados en 1.4 trillones de dólares, según datos del gobierno canadiense.

Canadá es el mayor abastecedor de productos energéticos a Estados Unidos, mientras que éste es el principal destino de las exportaciones canadienses, además de que nueve millones de empleos estadunidenses dependen del comercio e inversiones con Canadá, según datos de la cancillería canadiense.

Los negociadores canadienses llegan a la capital mexicana para una ronda más de negociaciones, en donde mantendrán una postura firme frente al proteccionismo estadunidense, convencidos de que será mejor no llegar a un acuerdo que firmar un mal acuerdo.

De manera paralela a las cuatro rondas de negociación, el gobierno canadiense a nivel federal y provincial ha mantenido una intensa y permanente campaña de promoción de negocios y libre comercio en territorio estadunidense.

En Estados Unidos los funcionarios canadienses se han reunido con líderes empresariales, gobernadores y legisladores para seguir abogando por mejorar y actualizar el comercio bilateral y trilateral bajo un principio progresista y no proteccionista.