Según el coordinador de la bancada priista en el Congreso del Estado, Alberto Martínez González, a más tardar la próxima semana el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI publicará la convocatoria para cambiar al presidente del PRI tlahuica, Rodolfo Becerril Straffon. ¿Y él cómo lo sabe? Dizque porque se acercó al CEN; nomás por eso. Dice que “trabajarán a marchas forzadas” para recuperar la gubernatura. Cierto que si ello es un viejo propósito del ánimo en el añejo divisionismo de los priistas morelenses, también lo es que a lo mejor no hay tal cambio sino que, ocupado, preocupado y obsesionado como se ve a Enrique Ochoa ante la proximidad de la elección de gobernador del estado de México, puede que les imponga un delegado especial que dure en la encomienda hasta las elecciones de 2018. Personero de Amado Orihuela, se nota desde un avión que al diputado Martínez no lo pelan los demás aspirantes a gobernador: Rosalina Mazari, Matías Nazario Morales, Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Guillermo del Valle Reyes, Marisela Sánchez Velázquez, Jorge Morales Barud, David Jiménez González... Así las circunstancias, solamente una comisión integrada por estos y otros priistas notables pudieran encarar a Ochoa y convencerlo de que el PRI no es sólo la entidad mexiquense, que Morelos existe. Pero para poder hacerlo, o son demasiado institucionales o les faltan cojones…  DE POR sí angostas las calles de Cuernavaca, quedadas chicas conforme la población ha venido creciendo (sesenta mil habitantes en los sesenta contra cerca de medio millón hoy), la de atrás de la Plaza de Armas no será más que de un carril por la ampliación de la banqueta que en esa parte del centro ya era sobradamente ancha. Craso error, y peor si también es ensanchada la banqueta de frente al café La Universal. Se entiende que el peatón sea privilegiado, pero esto resulta materialmente imposible en una ciudad como la nuestra donde transitan por vialidades flacas aproximadamente un vehículo por cada tres habitantes. Vuelta peatonal hace meses la calle Guerrero, si bien es cierto que el comercio ahí establecido registra mejores ventas, también lo es que ha entorpecido la circulación de automotores de servicio público y particular. Reiniciadas este lunes las obras de remodelación en las inmediaciones del Zócalo, al cierre de Lerdo de Tejada seguirán más trabajos en Gutenberg y Matamoros. Anunciada la pintada de fachadas, realizadas ya las remodelaciones de la Plaza de Armas, los callejones del Cubo y de Correos así como la plazoleta del general Pacheco que mira al Palacio de Cortés, el conjunto de obras dignificará la imagen del centro histórico. Pero si el pelo en la sopa es la ampliación de banquetas, la Secretaria de Obras Públicas del Gobierno Estatal aún está a tiempo de modificar el proyecto y, ya que no es inteligente ensanchar las banquetas, dejar como se encuentra la del costado donde termina Gutenberg. De las uniones de comerciantes la población no debe esperar mucho; con peso político y social microscópico, sus dirigentes están hechos para aplaudir en actos oficiales y salir en la foto. El tema parecería simplista, pero no si advertimos que estudios más o menos recientes señalan que el centro histórico está conformado por 101 hectáreas y mil 434 viviendas, de las cuales el 30 por ciento están deshabitadas porque de 2010 para acá se ha registrado un despoblamiento del 36 por ciento y de continuar esta tendencia podría convertirse en un Tepito, como en el ex Distrito Federal, incluido el Jardín Juárez que es el más antiguo de Morelos y anualmente visitado por 600 mil turistas. También, que luego del abandono en el que mantuvo a Cuernavaca el anterior alcalde Jorge Morales Barud y de que el mismo valemadrismo ha evidenciado Cuauhtémoc Blanco Bravo, ha sido el gobernador Graco Ramírez quien salió al rescate, gestionando recursos federales… y al que mucho apreciarían los cuenavacences si abre Guerrero a la circulación vehicular y suspende la ampliación de banquetas. Mientras tanto, en el resto de la ciudad la decidía del Ayuntamiento continuará. Excepto en la avenida Palmira, la cuadra de Ricardo Linares y en algunos otros pocos rincones, baches tenemos para dar y prestar; asimismo ausencia de alumbrado público y de video cámaras de vigilancia, montones de basura, el mercado ALM más asqueroso de México, el rastro más sucio… y un ex futbolista metido a presidente municipal quejándose por todo y para todo, diciendo “déjenme chambear”, pero en qué… ME LEEN MAÑANA.

Por:  José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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