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Naciones Unidas.- El primer tratado legalmente vinculante para prohibir armas nucleares en el mundo podría ser adoptado mañana viernes en el seno de Naciones Unidas (ONU), según estimaciones de organismos civiles y la presidenta de la conferencia que lideró las negociaciones del convenio.

El tratado histórico sería el primero en prohibir de manera integral la posesión y el desarrollo de armas nucleares, así como cualquier actividad relacionada, sobre la base del daño humanitario catastrófico que causarían y el impacto irreversible provocado al medio ambiente.

En la conferencia, presidida por la embajadora de Costa Rica ante la ONU, Elayne Whyte Gómez, participaron un total de 129 países de los 193 miembros de Naciones Unidas, entre los que destacaron naciones latinoamericanas, que de hecho operan bajo el Tratado de Tlatelolco que ya prohíbe armas atómicas.

Los ocho países que cuentan con arsenal nuclear y aquellos alineados con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con excepción de Holanda, boicotearon las negociaciones.

Pese al boicot, Whyte Gómez indicó en una conferencia de prensa celebrada este jueves que espera que el tratado sea adoptado por consenso, sin voto, en la conferencia en la que durante tres semanas se negoció este pacto.

Una vez aprobado, el documento estará abierto en la sede de la ONU para ser firmado, a partir del 20 de septiembre próximo. Para que entre en vigor, el tratado debe ser suscrito y ratificado por al menos 50 países.

Whyte Gómez expresó su esperanza de que el pacto sea firmado por medio centenar de países para septiembre, a juzgar por la rapidez de las negociaciones y por el nivel de participación.

“La intención es fortalecer la arquitectura global en torno al régimen de no proliferación de armas nucleares. Este es un momento histórico para la humanidad”, sostuvo Whyte Gómez.

El objetivo, de acuerdo con la Campaña Internacional para Abolir Armas Nucleares (ICAN), es quitar legitimidad y “prestigio” a la posesión de esta clase de armamentos, en un proceso similar al que la comunidad internacional llevó para prohibir armas químicas o minas antipersonales.

Según la ICAN, el cambio internacional de normas provoca eventualmente alteraciones en políticas y comportamientos globales, incluso en países que no son parte de un tratado específico.

El director gerente del organismo civil Article 36, Richard Moyes, declaró en una conferencia de prensa celebrada por separado en la sede de la ONU, que el acuerdo “cambiará el panorama legal” y que los Estados con estos arsenales no tendrán ya la justificación de que “tienen derecho” a poseerlos.

La directora ejecutiva de ICAN, Beatrice Fihn, señaló por su parte que el hecho de que países con arsenal nuclear no firmen ahora un tratado, no significa que no lo harán el futuro. De hecho, el convenio ofrece una vía para que estas naciones se unan al pacto y eliminen paulatinamente su arsenal nuclear.

De acuerdo con la activista, el tratado podría entrar en vigor en un periodo de dos años, durante los cuales podría reunir 50 ratificaciones.

Finh criticó el argumento de los Estados con armas nucleares en el sentido de que este tipo de armamento ha mantenido una relativa paz internacional en el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial, al disuadir conflictos.

“Tenemos ahora a un presidente en Estados Unidos que es impulsivo y carece de autocontrol, lo que aumenta los riesgos de un conflicto nuclear”, aseguró Fihn.

La activista añadió al respecto que “la idea de que los países con armas nucleares son racionales y responsables ya no es verdad, y no debemos depender de ellos para defender a la población civil”.