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La crisis económica, que parece eternizarse, ha llevado al mercado financiero a un paradigma bastante complicado para algunos. Se impone la necesidad de recurrir a fuentes alternativas de financiación, como los prestamistas.

Cuando se habla de dinero y préstamos, lo primero que nos viene a la mente es la imagen de un banco, donde alguien al otro lado de una mesa responde sí o no a que nos concederán el dinero que nos hace falta. Sin embargo, esta imagen está cambiando, en parte debido a las dificultades que existen hoy para conseguir que una entidad de este tipo acepte la solicitud de un crédito. La crisis ha cambiado, para bien o para mal, los medios a través de los cuales podemos buscar un préstamo. Uno de ellos es el de los prestamistas de dinero que operan en línea, nada que ver con los conocidos usureros de antaño.

Los prestamistas modernos, muy diferentes de los de antes

Hace muchos años, la palabra prestamista causaba sudores fríos tan solo con oírla mencionar. La razón es más que evidente, ya que se utilizaba para denominar a personas que contaban con capital suficiente para prestar, y se dedicaban a hacerlo aunque a un altísimo interés. De hecho, ese era el motivo por el que tenían tanto dinero. No existían elementos de control o estos eran deficientes, lo cual aumentaba el poder de estas personas frente a quienes se les prestaba el dinero, que muchas veces lo hacían porque no tenían más remedio.

La economía empezó a mejorar con la revolución industrial. Poco a poco, muchas personas tenían unos ingresos regulares, por lo que no era necesario que alguien prestara dinero. Los bancos y entidades financieras empezaron a aumentar en número, así como los sistemas de control. Un nuevo paradigma más propicio y amable hasta cierto grado que funcionó durante décadas. Hasta que esta última crisis hizo mella.

Afortunadamente, Internet ha hecho que los  prestamistas   de hoy disten mucho de los de antes. Todo se hace de forma regulada y legal, dentro de un marco en el que se sabe desde el principio qué cantidad de dinero se va a pagar al finalizar el préstamo, entre otras cosas.

Hoy son alternativas reales y eficaces a los bancos. Dependiendo de para qué hagan falta, hay préstamos que se piden y devuelven en apenas unos días, mientras que otros tienen un plazo mayor. Así se puede hacer frente a imprevistos y además no hay que esperar como con los créditos bancarios.

Una nueva forma de financiación gracias a la tecnología

Es precisamente la tecnología la que está cambiando incluso el mundo de los préstamos. Los créditos Fintech se pueden catalogar como una mezcla entre el mundo digital y el financiero. Mediante el uso de las nuevas tecnologías se ha creado un modo de conseguir el dinero necesario para acometer determinados proyectos. Sin esperas, sin papeleo y con unos costes muy por debajo de los que manejan otros medios. Aunque en un principio se concibió para proyectos de empresas, no se descarta que a medio plazo también se concedan préstamos personales con operaciones electrónicas. Sistemas como el crowdfunding son ejemplos de esta nueva forma de conseguir el dinero necesario.

Una forma fácil de conseguir un crédito

Aunque los requisitos cambian cuando se trata con una u otra entidad, estos préstamos son mucho más rápidos que los tradicionales. De hecho, la mayoría dan una respuesta en pocos minutos, y el dinero se transfiere casi en tiempo real. De modo que es la mejor solución para esos gastos imprevistos que amenazan con dejar en números rojos nuestra cuenta, o para aprovechar la oportunidad de comprar algo que nos hace falta justo cuando tiene el mejor precio.