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Chicos y grandes admiraron esta maravillosa historia  protagonizada por jóvenes bailarines bajo la dirección del maestro Konstantin Ivanov. 

En el escenario, los artistas dieron vida a una amena fiesta en la víspera de Navidad, cuando María, recibe de su padrino, el juguetero Drosselmeyer, un muñeco con figura de cascanueces. La pequeña queda prendada de su nuevo juguete, así que mientras su familia duerme, ella regresa a la sala a buscarlo, pero su querido regalo no es lo único que encuentra en esa habitación; siendo éste el inicio de una aventura asombrosa y mágica, la cual sorprendió a todo el público con la técnica y la delicadeza de los bailarines. 

Al finalizar, los integrantes de la compañía hicieron una reverencia, la cual fue respondida por el gran aplauso de los presentes, que quedaron maravillados por la muestra de talento que observaron.

Por: Alfredo Valdez
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