compartir en:

Te ha pasado que llega un punto en la vida donde el tiempo pareciera avanzar con mayor rapidez a diferencia de cómo lo percibías de pequeño. Como si tu cumpleaños llegara un día antes cada año o los minutos avanzaran más rápido en la vida adulta.

Aunque aún no se ha podido explicar con exactitud cómo es que el ser humano mide el tiempo según va transcurriendo la vida, existen muchas teorías al respecto. Una de ellas, nos dice que es en el hipotálamo donde se sitúa el reloj biológico del cerebro, más que medir el tiempo en segundos o años, lo regula en función de ciclos de sueño y vigilia del cuerpo, es decir, envía señales a las células para indicar si todo está bien o existe algún peligro.

Las señales arrojadas por una deficiente actividad de las funciones fisiológicas son resentidas a través del estrés, de igual forma influyen en el tamaño de los telómeros estructuras que protegen los extremos de los cromosomas, que se acortan a medida que el organismo envejece. Menos estrés implica telómeros más largos y en consecuencia una vida alargada.

Por ello es importante mantenerse alejados del ajetreo de la rutina diría. ¿Te urge salir de vacaciones?, visita Interjet.com.mx y consigue vuelos baratos, conoce nueva gente, nuevos sabores, aromas, sitios, experiencias… justo ahora es el momento. La memoria está hecha de eventos significativos que ayudan a medir el tiempo vivido, momentos como; la primera vez que te enamoraste, la primera vez que viste el mar, tu primer día de clases, quedan marcados, más que los acostumbrados como: cepillarse los dientes, los trayectos de casa al trabajo, ya que todos los recuerdos similares se funden en uno solo.

Si bien no existen conclusiones claras respecto a la percepción del tiempo en el cerebro, sí podemos mantenerlo joven, hacer que el tiempo transcurra a su forma sin “alterar o desperdiciar” sus ciclos.