compartir en:

México.- El Instituto Politécnico Nacional (IPN) colabora con el Gobierno de la Ciudad de México para reducir y mitigar los socavones, mediante un programa que analiza la estabilidad en el subsuelo, aseguró el especialista Miguel Castillo Cruz. 

En entrevista con Notimex, el experto en mecánica de suelos y vías terrestres de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) Unidad Zacatenco, señaló que con acciones para determinar dónde existe riesgo de un posible socavón, éstos se pueden evitar.

Comentó que el grave problema que tiene la capital es el crecimiento de la población, la sobreexplotación de los mantos acuíferos, y la presión que esta combinación provoca en el subsuelo a las tuberías, principalmente de drenaje, que se rompen y provocan fugas.

Lo anterior, dijo, ha provocado afectación en la estructura de las calles y avenidas, pero también de casas, edificios y lugares claves como el Sistema de Transporte Colectivo Metro, y la Central Camionera, entre otros.

Es por ello, resaltó que el Politécnico colabora con esta casa de estudios, la cual imparte la maestría en geotermia que es la que se encarga de hacer los estudios geofísicos para tener el diagnóstico de cómo está el subsuelo, mediante la exploración directa.

Mientras que la ESIA ha implementado un programa para reparar las fugas de las tuberías, sobre todo de drenaje, y estabilizar el vacío que ha provocado la extracción de agua del subsuelo y el movimiento de la arcilla que estaba seca y al mojarse, por la lluvia o fugas de las tuberías dañadas, provoca asentamientos irregulares.

Señaló que el Politécnico ya colabora con el Gobierno de la Ciudad de México en corregir los hundimientos de la Línea A del Metro y de la Central Camionera.

“Estamos dando ese aporte para que se pueda dar un servicio que con sus 48 años (el Metro) ya cumplió su vida útil que son de 30 años, entonces está teniendo un mayor requerimiento de mantenimiento, que es el caso de la Línea 1 que fue la primera que se creó”, agregó.

El ingeniero y catedrático de la ESIA, puntualizó que debido al hundimiento y fugas de agua de las tuberías, se provocan los socavones y se daña la estructura de edificios y casas.

“Ha sido del conocimiento, no solo de las autoridades, sino de particulares que algunas estructuras requieren ser atendidas para que no puedan tener un riesgo mayor durante la presencia de un sismo, por ejemplo”.

Una medida de prevenir un socavón en las vías terrestres (calles y avenidas), es mediante la colaboración de la población en general, por ejemplo, si notan grietas y ondulaciones en estos caminos, así como inclinaciones en los edificios o casas donde habitan, deberán reportarlas.

Asimismo, a nivel particular, pueden pedir ayuda y asesoría a la ESIA Zacatenco, donde les pueden dar una orientación, y “es importante que reporte la gente si en las vialidades notan cambios como ondulamientos, porque es señal de que existe daño en las tuberías por el hundimiento.

“Si detectan algo anormal por el camino deben reportarla, porque eso es un punto preventivo y se debe actuar, porque si es ya correctivo, es decir, cuando se registra el socavón el costo se multiplica y el riesgo es mucho mayor”, dijo.

El experto rechazo que la Ciudad de México se pueda colapsar por el hundimiento que registra, pues comentó que desde la época de la Revolución hasta nuestros días se registra un hundimiento de 13 metros y se espera que "para el 2100 llegaremos asentarnos 27 metros”, informó.

Subrayó que en promedio la Ciudad de México se hunde cada año de 15 a 20 centímetros, pero no es parejo en algunas zonas es más que en otras, porque recordó que la capital está asentada en una zona lacustre.

Lo que sucede es que bajo el subsuelo hay agua que al ser extraída, la arcilla se seca y se agrieta, pero si llueve o hay fugas por las tuberías, penetra el agua y genera una presión hidroestática muy grande que provoca más grietas y aunque se recarpete la calle, es una solución superficial, porque el problema sigue en el subsuelo, subrayó.

Es por ello, que se empezó con el proyecto del IPN, que se trata de la estabilización, con el uso de polímeros expansivos, lo que da más fortaleza, pues lo que se hace es rellenar los vacíos que provoca el arrastre de la arcilla por el agua que se fuga de las tuberías o se filtra de las lluvias al subsuelo.

Explicó que antes lo que se aplicaba era la lechada con cemento, pero este procedimiento pesa mil 800 kilos por metro cúbico, y si se mete un polímero pesa menos que el agua y no provoca asentamientos, sino por el contrario da estabilidad y eso ayuda a que no venga el hundimiento.

El tema de los socavones y el hundimiento de la Ciudad de México no es una cuestión política, sino que es una realidad que se vive en las poblaciones más grandes del mundo.

Sin embargo, se puede trabajar con una mejor planeación, con acciones preventivas y con el uso de nuevas tecnologías tanto en tubería de drenaje que ahora son de plástico, más flexibles que evitan fuga de partículas sólidas o la oquedad del subsuelo (vacíos).

“Lo que provoca el hundimiento de la ciudad es la sobreexplotación de agua y el quebrantamiento de la arcilla, que al ocasionar presión en las tuberías hace vacíos que con el paso del tiempo se convierten en socavones y daños en la estructura de unidades habitaciones”, detalló.

Añadió que “lo que sucede es que con la sobreexplotación de agua del subsuelo se reseca y se fractura la arcilla, cuando llega el agua, de lluvia o de fugas en la tuberías, ablanda y provoca el asentamiento”, detalló.

Finalmente, reiteró que pese a estos problemas por el hundimiento de la ciudad no habrá un colapso, e incluso aseguró que sí se va a poder continuar con las obras que se han planeado para el funcionamiento de esta gran metrópoli como es la construcción de más líneas del Metro, puentes, elevados y deprimidos.