Impresionado por la manera en que nos roban los diputados en el Congreso del Estado, recibí de forma confidencial una lista de cuánto recibe cada uno de ellos mensualmente, y en verdad es una vergüenza, pero sea usted el que juzgue porque esto sirve para entender el porqué del servilismo que tienen hacia el Ejecutivo, que en verdad es indignante.
Esto se divide en tres grupos de diputados, o sea que no todos tienen el mismo nivel. Hay diputados de primera, de segunda y de tercera, aunque la Constitución señale que todos son iguales. La lista está así: Hortensia Figueroa gana al mes, para ella y sus 90 empleados, la pequeña cantidad de 983 mil pesos, o sea casi un millón de pesos mensuales; el diputado Julio Espín, que tienen a su cargo 71 empleados, gana 895 mil pesos mensuales; el diputado Jaime Álvarez tiene bajo su mando a 34 empleados y gana mensualmente 786 mil pesos; el diputado Alberto Martínez, con 40 empleados, 648 mil pesos mensuales; el diputado Francisco Santillán todavía aparece en la lista con 35 empleados y un pago mensual de 625 mil pesos mensuales; y el último de los jefazos, Eder Rodríguez, tiene 36 empleados y le pagan al mes 532 mil pesos mensuales.
Los de segundo nivel son: Enrique Laffitte con 29 empleados y un pago mensual de 445 mil pesos mensuales; Javier Montes  tiene un pago de 390 mil pesos mensuales y cuenta con 19 empleados; Julio Yáñez tiene también 19 empleados y recibe al mes 371 mil pesos al mes; la siguiente es Beatriz Vicera que tiene a su cargo 31 empleados pero más chafas, ya que sólo le dan 354 mil pesos mensuales, y es la presidenta, pero es de segunda. Los de primera ganan más de medio millón más al mes; Carlos Alanís, con 24 personas, tiene un salario de 350 mil pesos mensuales; Norma Popoca tiene a su cargo 25 empleados y gana al mes 339 mil pesos; José Manuel Tablas, que tiene 34 empleados, nos cuesta mensualmente 327 mil pesos; Silvia Irra que tiene 22 empleados recibe 316 mil pesos mensuales; Rodolfo Domínguez, que tiene 15 empleados, gana 299 mil pesos mensuales; Aristeo Rodríguez, con 23 empleados, gana mensualmente 269 mil pesos; Mario Chávez, que tiene 17 empleados, 265 mil pesos mensuales; Víctor Caballero tiene 14 empleados y recibe 262 mil pesos mensuales; Efraín Mondragón, que tienen 16 empleados recibe 249 mil pesos mensuales; Ricardo Calvo tiene 21 empleados y recibe al mes 248 mil pesos; Leticia Beltrán, que tiene 17 empleados, recibe mensualmente 246 mil pesos; Francisco Moreno con 23 empleados recibe 228 mil pesos mensuales; Anacleto Pedraza, que tiene 18 empleados, recibe 222 mil mensuales; Alberto Mojica, que tiene a su cargo 18 empleados, recibe 212 mil pesos mensuales.
Y los de tercera, porque en la lista cada categoría viene de distinto color: Edith Beltrán tiene 11 empleados y recibe 193 mil pesos mensuales; Francisco Navarrete recibe 191 mil mensuales con 15 empleados; Edwing Brito, con 12 empleados, recibe 187 mil pesos mensuales; Javier Estrada, con 10 empleados, recibe al mes 168 mil pesos; Manuel Nava, que tiene 3 empleados, recibe 122 mil pesos mensuales y Jesús Escamilla, que tiene 5 empleados, recibe al mes 90 mil pesos. O sea que nos cuestan los diputados mensualmente 10 millones 789,802 pesos y tienen 747 empleados en total.
Así puede uno explicarse muchas cosas y otras no entenderlas, ¿pues cómo es posible la disparidad de los salarios y de los empleados que cada uno tiene? Así podemos ver cómo se compran las lealtades y cómo hay unos muy tontos que se venden barato, mientras otros se hinchan en dinero.
Creo que después de esta información quedan sin sustento las palabras con las que nos marean todos los días, los tuits que envían en forma periódica y, desde luego, la publicidad que se hacen. Es verdaderamente inconcebible que alguien gane más de cinco veces que el Presidente de la República, y que todavía presuman de buenos y les lleven computadoras o libros a las escuelas pobres con lo que les sobra o que desde luego no les cuesta. Así se entiende porqué se quieren reelegir cuatro veces y estar doce años cobrando del presupuesto, pues hay algunos que -por lo que vemos- hasta a los perros de sus casas han de tener en la nómina. En verdad que es una vergüenza para los morelenses; si se divide el dinero en el número de empleados, de todas maneras es demasiado. Que ya los que son segundones o terceros se pongan las pilas, porque no entiendo qué tienen los otros que cobran casi un millón al mes que no tengan ellos. Con razón está quebrado el Congreso. Son una vergüenza. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León

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