Para reducir el impacto ambiental asociado a los residuos de pilas, se sugiere a los consumidores adquirir productos con tecnologías libres de metales pesados.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señaló en un comunicado que desde principios de la década de los 90, la tecnología para la fabricación de dicho producto se ha ido eliminando la presencia de mercurio, cadmio y plomo.

Al ser la pila, uno de los productos de mayor consumo en la sociedad, por ser la fuente de energía necesaria para el funcionamiento de equipos y productos que se utilizan diariamente, los ambientalistas generaron gran preocupación en torno a su destino, luego de su vida útil.

Cuando el producto se convierte en residuo, si éste es dispuesto de forma inadecuada, genera afectaciones al medio ambiente y a la salud de la población.

Derivado de lo anterior, en varias regiones del mundo se han establecido restricciones respecto al contenido de mercurio en las pilas. En Estados Unidos está prohibida la venta de pilas con mercurio añadido y, en el caso de las pilas de botón, la concentración no debe ser mayor del 2.5 por ciento.

También en la Unión Europea los límites máximos permisibles de mercurio en las pilas convencionales y las de botón son de 0.0005 y 2 por ciento, respectivamente.