Desde que nacen son entrenados, adiestrados y sometidos a varias jornadas de trabajo para un sólo propósito: servir a los humanos.

Por varios años, perros de razas como labradores, golden retriever, pastor alemán y belga, entre otros, son usados por el Ejército, la Marina, autoridades de Protección Civil y asociaciones civiles, en tareas de rescate, detección de narcóticos y rastreo de bombas.

Y debido a la presión a la que son sometidos, las condiciones de trabajo y ambiente, más de 10 caninos sufren actualmente el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Tras el terremoto de 7.1 de magnitud que colapsó decenas de edificaciones en el país, perros como Frida, Titán, Drago y Oporto se ganaron el cariño de los mexicanos por rescatar a un centenar de personas de entre los escombros.

De acuerdo a una serie de diagnósticos de asociaciones de protección a los animales, en México se detectó a más de 10 caninos con estos síntomas, los cuales podrían haber derivado de sus actividades de rescate y búsqueda de personas.

Al igual que los humanos, estos seres vivos están expuestos a experiencias intensas y traumáticas, que difícilmente son superadas, ya que únicamente son contrarrestadas con base en una serie de terapias y actividades al aire libre.

Pese a que no existe un censo oficial de cuántos ejemplares de este tipo se encuentran en activo, asociaciones como Mundo Animal, calculan que existen actualmente más de 100 perros de rescate y búsqueda certificados en toda la República.

Las entidades que albergan a animales con este padecimiento son: CDMX, Guadalajara Michoacán, Estado de México, Monterrey y Guerrero, siendo la capital del país con el mayor número de ejemplares.

Rehabilitación, larga y costosa

Para su recuperación organizaciones civiles como Asociación de Animales A.C. han transformado sus espacios en santuarios para estos animales, quienes reciben estimulaciones de diferentes tipos para afrontar el problema.

Entre los ejercicios se encuentran la modificación de la conducta, estimulaciones sensoriales, tolerancia a ruidos de medio ambiente como pueden ser tormentas eléctricas y sonidos que se asemejen a un explosivo.

Pero el tratamiento puede variar, según cada organismo, por lo que podría tardar varias semanas, meses, incluso años recuperarse un perro con este padecimiento.

A esto se le suma lo costoso que puede resultar un tratamiento con estas características, y el tiempo que se le debe brindar de atención.

"La carga emocional es dura, casi el 100% de los perros que presentan este padecimiento fue porque estuvieron expuestos a condiciones de trabajo riesgosas como son las labores de rescate", sostuvo Karla Greenman, veterinaria de la UNAM.

En cifras

7 años pueden durar en labores estos animales. Cuando se jubilan, son donados, en su mayoría a personal que estuvo a su cargo.

300 binomios caninos se encuentran en activo en dependencias como la Marina y cuerpos de rescate en México.

Perros de raza o mestizos son capaces de realizar estas tareas; sin embargo, las razas idóneas para dichos labores son pastor alemán, pastor belga, labrador retriever, entre otras, por lo general, de talla grande.

Con información de Publímetro