A todos nos gusta ahorrar, sin embargo, no todo el mundo lo consigue. A veces es porque nos dejamos llevar por pequeños gastos que sumados a final del año resultan ser una pequeña gran fortuna, en muchas ocasiones porque los buenos propósitos se quedan en eso, propósitos, y otras veces porque no sabemos cómo, o nos faltan pautas y hábitos que nos ayuden a encauzarnos.
Y es que aunque es sencillo si uno se pone serio, gestionar bien tu economía personal tampoco es algo que se haga con un chasquido de dedos. Por eso mismo, he aquí una guía de los hábitos y prácticas que, poniéndolos en práctica, colorearán de verde los números de tus cuentas.i

1 ¿Efectivo
o tarjeta?
Para muchas personas las tarjetas son un peligro. Uno no se da cuenta de lo que gasta y no tienen fin. El dinero en efectivo, sin embargo, es más fácil de controlar, y cuando se acaba se acaba, ¡no hay más de dónde se pueda tomar! Además, si usamos tarjeta de crédito luego nos vienen los pagos de golpe y acumulados, lo cual no ayuda a nuestras finanzas. ¿Lo mejor? Si no sabes controlarte, paga con efectivo.

2 Planificar las compras
Las compras son un aspecto fundamental a la hora de cuidar nuestra economía. Por ejemplo, ¿por qué esperar a la Navidad  para comprar los regalos? ¡Todo es más caro! Además, a lo largo del año pueden surgir ofertas como El Buen Fin. Así que mejor espera, planifica y ten un poco de paciencia, tu economía personal te lo agradecerá.

3 Haz una lista
Típico que vas al súper y sólo tenías que comprar cuatro cosas y acabas con muchas bolsas. Es lo que pasa cuando uno se desvía del camino de las listas. De hecho, y aunque parezca una tontería, lo cierto es que apuntar lo que necesitamos nos ayuda a ceñirnos sólo a eso, a no entretenernos entre los estantes, y así no caer con tanta facilidad en las trampas que los supermercados nos ponen.

4 ¿Lo
necesito de verdad?
Seamos claros: la mayoría de las cosas que nos compramos son prescindibles. Así que, la próxima vez que estés ante un producto tentador, respira y pregúntate a ti mismo: “¿realmente necesito esto?” Si eso no funciona, piensa en el uso que le vas a dar, ¿merece la pena el precio para lo que lo voy a usar?

5 ¡Benditos tuppers!
Uno puede ahorrar al año bastante dinero gracias a ellos, a la práctica de llevar la comida desde casa y no comprarla.

6 ¿Ahorrar o endeudarse?
Los comercios y bancos saben perfectamente que nos movemos por impulsos. Que te lo pongan fácil para gastar no significa que sea barato. Lo mejor es ahorrar y luego comprar, especialmente cuando no es algo de artículos de primera necesidad.

7 Establece un
presupuesto
Si algo bueno tienen las nuevas tecnologías, es que han puesto a nuestra disposición apps qpara hacer la vida mucho más fácil. El universo de los gastos y ahorros no iba a ser menos, y hay aplicaciones como “mooverang”, que mantiene controlados los gastos y te ayudan a hacer crecer tu dinero.

8 Eficiencia
La eficiencia puede ser una actitud.
Si tú lo eres, lo más seguro es que tu casa también lo sea. La eficiencia energética de una casa puede hacer que te acabes ahorrando bastante dinero cada año. Las ventanas son una de las fuentes de pérdida de calor más importantes durante el invierno. Y claro, con los precios del gas, cada mes podrías pagar mucho.

9 Deja para mañana…
Seguro que más de una vez has dicho esa frase. Y es que aunque haya un refrán que diga “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, en el caso de las compras NO debes hacerle caso. Es más, lo mejor es retrasarlas y aplazarlas. Esto te ayudará a que se te pase la euforia consumista. Y quién sabe, quizás hasta te acabes dando cuenta de que ese caprichito iba a ser el típico “juguete” que tocas tres veces y nunca más vuelves a usar.

10 Evita tu voz interior
y los gastos pequeños
No hay nada pequeño. Si te pusieras a sumar a final de año cada gasto pequeño que haces… ¡da miedo! Y no hablamos sólo de las típicas baratijas o antojos que cuestan 10 pesos, sino de los típicos artículos que están “en oferta” y te hacen creer que son una ganga y tienes suerte de encontrarlo a 45 pesos cuando costaba 80 pesos. De hecho, se trata de una estrategia de marketing para hacer creer a la mente que es un gasto “pequeño” cuando no sólo no lo es, sino que probablemente además también sea innecesario.
Así que recuerda y grábateloen la mente, ¡no hay gasto pequeño! Y si no, ¡pregúntaselo a tus cuentas!

 

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