Cuernavaca, MORELOS.- ¡Parece Martes!, expresó Roberto Ángeles al ver que no hay afluencia en el mercado Adolfo López Mateos, en Cuernavaca, por lo que sus ventas de mariscos han bajado considerablemente como consecuencia de la contingencia generada por el COVID-19.
Para los pescaderos de la central de abastos más grande de Morelos, la contingencia se ha vuelto un trago amargo, pues a pesar de ser temporada alta, debido a la Cuaresma, sus ventas son pocas comparadas con otros años.

“No importa que sea temporada alta, vendemos muy poco, la gente está asustada y no viene a comprar, nosotros debemos seguir trabajando, pero sin ventas no podemos hacer mucho, también tenemos familias que mantener”, aseguró el comerciante Jorge Bazares.

A pesar de ser fin de semana, el mercado se percibe relativamente vacío comparado con días anteriores, puesto que los cuernavacenses prefieren mantenerse en sus casas, como marcan las medidas de prevención para evitar algún contagio.
Aunque las ventas sean bajas, los pescaderos siguen abriendo sus negocios de manera normal y en horario habitual, tomando las medidas preventivas necesarias, como el uso de cubrebocas, lavado constante de manos, gel antibacterial, y por supuesto el desinfectado de superficies, para garantizar higiene en el producto. i

"No importa que sea temporada alta, vendemos muy poco, la gente está asustada y no viene a comprar, nosotros debemos seguir trabajando, pero sin ventas no podemos hacer mucho, también tenemos familias que mantener.”  Jorge Bazares, vendedor de pescado.

Desapercibido. Sin gloria ha pasado la Cuaresma para los vendedores de pescados y mariscos en Cuernavaca.
Foto: Brenda Camacho / Diario de Morelos
Pasa sin gloria la Cuaresma

Por: Brenda Camacho / local@diariodemorelos.com