CUERNAVACA, MORELOS.- Hace tres años el señor Leonel Padilla entró en un sueño eterno. Una noche se despidió de su familia, se acostó y nunca despertó. Ahora, su familia lo recuerda con música, comida y bebida.
María del Ángeles Mendoza, nieta del difunto, acudió como año tras año al panteón La Paz, ubicado al sur de Cuernavaca, a visitar a su abuelo y llevarle la música, bebida y comida que más le gustaban.
Desde antes del mediodía la familia Padilla se reunió en torno a la tumba de don Leonel que hace tres años dejó este mundo para entrar en un sueño eterno, “así, de pronto, sin dolor ni sufrimiento murió mi abuelo. Se fue a dormir y ya no despertó”.
Ahora, acuden el Día de Muertos a llevarle flores y a pasar un rato en su última morada, además de limpiar la tumba y llevarle flores, también le llevan música de banda, comida y bebida.
“Era una persona muy alegre, nació en Michoacan, pero casi toda su vida vivió en Morelos, se dedicaba a repartir aceite para automóviles, le gustaba lo que hacia, disfrutó la vida, le gustaba tomar y la música”, cuenta su nieta.
Una de las bandas que año con año se dan cita en el panteón, acompañó a la familia Padilla para dedicar algunas canciones que a don Leonel le gustaban como “Mi gusto es” y “Amor Eterno”.

Gusto. María de los Ángeles llevó comida y bebida a la tumba de su abue.

Por: Marcela García /  [email protected]